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[¡No te dejes engañar por las máscaras del pecado o de la enfermedad!]

Craig L. Ghislin, C.S., Glen Ellyn (Bartlett), IL
Posted Monday, October 27th, 2014

[¡No te dejes engañar por las máscaras del pecado o de la enfermedad!]

Craig L. Ghislin, C. S., Glen Ellyn (Bartlett), IL
Publicado Lunes, 27 de octubre, 2014
 

[¡No te dejes engañar por las máscaras del pecado o de la enfermedad! ¡Dales Tratamientos en la Ciencia Cristiana!]

Regocíjate en la liberación por medio de un entendimiento más elevado de la misericordia de Dios

Aplicación de ideas metafísicas para la Lección Bíblica de la Ciencia Cristiana:

"El castigo eterno"
27 de octubre a 2 de noviembre, 2014

 

por Craig L. Ghislin, C.S., Glen Ellyn, Illinois (Bartlett)
   craig.ghislincs@icloud.com / (630) 830-8683


[Cursiva entre corchetes agregados por el director de CedarS, Warren Huff quien está dejando saber las necesidades de apoyo: nuestros Matching Funds necesitan regalos para completar las actualizaciones antes de que las nieves de fin de año vuelen. Haga clic aquí para donar ahora!]

Traducción libre de P. Kelly, autorizada por Warren Huff

 

¿Has pensado alguna vez en el infierno? Probablemente no demasiado. Hoy en día, aunque hay una gran variedad de películas y libros sobre los demonios y el diablo, la mayoría de las personas  se han dado cuenta de que, (a pesar de muchas carteleras públicas advirtiendo que “El infierno es real”) no existe un lugar por debajo de la superficie de la tierra en donde estén los pecadores, condenados a un fuego eterno. Pero durante siglos la teología cristiana tradicional ha enseñado precisamente eso, y ha utilizado la amenaza del infierno para mantener a sus fieles alineados con la ley de la iglesia. La mayoría de las imágenes que tenemos sobre el diablo y el infierno tienen su origen en El Infierno de Dante y en el Paraíso Perdido de Milton, y todas ellas son ficciones. Si el infierno no es un lugar real donde podríamos terminar después de la muerte, ¿Qué es? ¿Lo hizo Dios? ¿Tenemos que temerle?

Según Mary Baker Eddy, el infierno es un estado de creencia, en el cual uno se siente totalmente separado de Dios. A menudo es un estado autoimpuesto de sufrimiento debido al pecado, o un  estado de separación de Dios que se siente al ceder al pecado. También puede describir un panorama de desesperación mientras se sufre de una enfermedad. Esta visión del infierno, visto como un estado de pensamiento más bien que como un lugar, podría parecer real en cierto grado para nosotros, en nuestra experiencia presente. La mayoría de nosotros, estudiando la Lección esta semana, llevamos vidas bastante cómodas y tenemos una tolerancia bastante baja para las molestias de cualquier tipo; así que a menos que estemos realmente luchando con algún  problema, no le dedicamos mucho tiempo a estas cosas. En consecuencia, leemos el Libro de los Salmos y el Libro de las Lamentaciones de una manera un tanto distante.

Pero los estudiosos de la Biblia en tiempos pasados vieron en la Biblia conmovedoras y profundas conexiones con las luchas de la condición humana. El Texto Áureo habla de Dios como liberando al Salmista de “las profundidades del Seol” (o infierno). Esta liberación le da motivos para alegrarse y glorificar a Dios no solo en tiempos de necesidad sino “para siempre”. ¿estás tú hundido en la desesperación? ¿estás luchando con un profundo pecado, o simplemente con uno aparentemente menor? ¿sientes que tu sufrimiento físico es un castigo por algo que has pensado o hecho? ¿sientes que eres la victima de los pecados de otro? Si piensas que estás en profundos problemas, esta Lección es para ti.

La Lectura Alternada nos asegura que, en vez de estar Dios vigilándonos y castigándonos, Su gran misericordia nos salva del pecado y de sus efectos. Si hicimos, o estamos haciendo, algo que no debiéramos tal vez nos sintamos separados de ese amoroso cuidado, pero no importa lo oscura que pueda ser cualquier noche, cada mañana trae nuevas oportunidades de redención y salvación. Mary Baker Eddy escribe. “…que el día de mañana empieza hoy y será el día siguiente, reviste al futuro con los matices iridiscentes de la esperanza.” (Mis. 339:7) Dios no nos causa aflicción, ni crea obstáculos en nuestro camino para encontrarlo a Él. Sin embargo, si nos entregamos voluntariamente al pecado, no debemos quejarnos si nos topamos con dificultades. El sufrimiento es el resultado natural del pecado, y a menudo nos obliga a buscar algo mejor. Jeremías nos impulsa a invocar al Señor (Jehová) y a levantar “nuestros corazones y manos a Dios en los cielos”. Jeremías sentía que Dios lo había salvado de “la cárcel profunda”. Ese tema se repite bastante a lo largo de esta Lección, mostrando al poder del Amor para redimirnos, no importa lo dolorosa o triste que nuestra condición pueda parecer.

Tan malo como fuera el problema en la cual Jeremías estaba él sabía que Dios lo había salvado antes, y confiaba que Dios lo salvaría de nuevo. Cuando las cosas parecen estar en su peor momento, no permitamos que el mentiroso nos disuada de recurrir a lo que más necesitamos. Es fácil ser santo y orar cuando tenemos el viento de espaldas y en un camino fácil hacia abajo. Pero cuando las cosas se ponen difíciles, entonces es cuando tenemos la oportunidad de mostrar de qué pasta estamos hechos. No importa lo que estemos haciendo, o cómo podamos estar vacilando entre la tentación y la santidad, sabemos que Dios está constantemente presente para apoyarnos y salvarnos. Su misericordia es eterna.

Sección 1: Misericordia eterna

La Biblia nos enseña que Dios es bueno y que Su bondad se muestra en Su misericordias y verdad –siendo ambas eternas (B1). Tan cambiante como la humanidad pueda parecer, Dios es ciento por ciento consistente en todas las situaciones y en todas las épocas. ¿Cómo podría ser Dios algo menos que bueno? Muchos piensan en Dios como observando y juzgando, tal como lo hacen los hombres. Pero Dios no está influido por ninguna circunstancia humana, puesto que Él no ve la escena humana, ni sabe nada al respecto (B2). La ley de Dios es automática. Sostiene y ayuda a todos los necesitados. Su ley está tan más allá de nuestra manera de hacer las cosas, tanto como los cielos de la tierra; y como es tan imposible que el oeste y el este se encuentren o toquen, así Dios separa al hombre del pecado.

Como es común en los Salmos, el autor está recordando tiempos de severas angustias. Él está inmovilizado por ligaduras y lazos de muerte, e instintivamente clama por la ayuda de Dios. (B3). El salmista también usa la imagen de estar atrapado en las “muchas aguas”. No importa si nos metemos en problemas a propósito, o por nuestra conducta imprudente; o por meternos donde no debíamos –el resultado es el mismo- Dios nos saca del atolladero. La teología tradicional a menudo señala el Salmo 139 (B4) como prueba de que Dios está al tanto de todo lo que estamos haciendo. Esto era para mantener a la gente en línea, pues si Dios estaba vigilando, no podían salvarse si estaban haciendo cosas malas. Pero esto me suena más bien como un Papá Noel. El hecho es que Dios sabe exactamente lo que somos –pero lo que somos es Su idea sin pecado. Él solo nos puede conocer de la manera en que Él nos hizo. Dondequiera que nosotros pensemos que estamos, estamos siempre en Él, seguros y a salvo. El deseo de que Dios nos busque y nos conozca es realmente nuestra promesa de Dios de que vamos a examinarnos a nosotros mismos, y acudir a Él en busca de ayuda para alinear cada pensamiento y cada acción nuestra a Su perfecto conocimiento de nosotros.

Nuestra Líder razonó clara y lógicamente que Dios nunca podría comportarse como lo hacen los humanos (CS1). Él no hace experimentos con nosotros, ni tampoco nos pone a prueba como se pensaba que los dioses de la mitología griega y romana lo hacían. La Sra. Eddy señala el hecho evidente de que el bien y el mal no cooperan en ninguna forma y por lo tanto Dios, -siendo bueno-, Él nunca creó nada malo (CS2). Ella también advierte que simplemente porque el pecado es irreal y no hecho por Dios, eso no quiere decir que podamos entregarnos al pecado sin consecuencias. "El error se excluye a sí mismo de la armonía. El pecado es su propio castigo "(CS3).

Aquí es donde estamos llamados a vivir consistentemente con nuestra teología. Tenemos que reconocer que a pesar de que Dios no ve el pecado, y aunque el pecado en la realidad espiritual de las cosas, es irreal, los que andan en el pecado todavía sufrirán por sus actividades equivocadas (CS4). Hemos mencionado un poco más arriba el punto de vista de la señora Eddy acerca del infierno y la definición completa del mismo está en la cita CS5. Vivir en el pecado es vivir en el infierno. Pero Dios no hizo el infierno ni tampoco Él nos envía allí. El pecado trae "agonía  impuesta por uno mismo". Esa es una importante diferencia entre la Ciencia Cristiana y la teología tradicional. En la Ciencia Cristiano el hombre no ha "nacido pecador," pero él tiene que demostrarlo. Si él peca, el pecado aún está castigado, pero no porque Dios lo vea, sino porque si pecamos, creemos que estamos separados de Dios, y si pensamos que estamos separados de Dios, vamos a encontrarnos a nosotros mismos en aflicción.

Afortunadamente, no estamos condenados a ser pecadores o a sufrir. Puesto que Dios no hizo el pecado, podemos optar por vivir con rectitud y cuanto más lo hacemos, más celestiales serán  nuestras vidas, y la creencia de pecado finalmente desaparecerá (CS6).

Sección 2: Tu no necesitas sufrir por los pecados de otros
Las noticias recientes están llenas con historias de violencia contra las mujeres. Atletas profesionales han sido reprendidos por abusar de sus novias y esposas; organizaciones criminales internacionales han sido perseguidas y expuestas por la trata de personas para el comercio sexual, y de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 1 de cada 5 mujeres sufren violación en algún momento de sus vidas. Los hombres también experimentan abuso, pero a una tasa mucho menor. Estas atrocidades también ocurrieron en la Biblia. Esta semana tenemos la historia de Amnón violando a su hermana Tamar (B6). Es interesante que varios comentaristas ven este incidente como resultado, en parte, del pecado de David contra Urías y Betsabé. Natán, el consejero de David, le predijo que el mal se levantaría sobre David en su propia casa.

La perversidad de Amnón se vio agravado por el hecho de que una vez que se entregó a su brutal lujuria, su crueldad se multiplicó por volverse con odio en contra de Tamar, y causar un escándalo público, exponiéndola a la humillación y el desprecio. Es difícil imaginar las profundidades de la tristeza y vergüenza que ella debe haber sentido después de tal abuso. Las víctimas a menudo tienden a culparse a sí mismas, y como lo hizo Tamar, ellas "tom[an] cenizas y la esparc[en] sobre su[s] cabezas." Pero si hemos sido víctima de abuso o violencia, hay esperanza para nosotros, porque nosotros no tenemos la culpa, y no estamos condenados a sufrir por los pecados de otros. El profeta escribe: "aunque caí, me levantaré; aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz" (B8). Incluso si parece que el mundo entero está contra nuestra, las Escrituras prometen que Dios traerá al enemigo a la ruina completa (B10). Como Job, podemos mantener nuestra inocencia a pesar de toda opinión humana o prueba en contrario (B11).

Nuestra Líder nos asegura que Dios es una ayuda presente siempre que estamos en problemas (CS7) con estas palabras de aliento: "El mal no es supremo; el bien no está indefenso;" (CS8); y "El hombre malvado no es el gobernante de su prójimo honrado... el triunfo en el error es derrota en la Verdad" (CS9). ¿No es eso reconfortante? Simplemente contemplando estos hechos nos ayuda a elevarnos de la auto-condenación, de la vergüenza y la culpa. A menudo parece que el mal está sosteniendo la sartén por el mango y que personas inocentes son impotentes para detenerlo. Sin embargo, "el bien es bien pues Dios es Dios, y el bien ha de ganar" (Himno 86). Sí, la bondad prevalecerá y eliminará todo mal, pero no desde el punto de vista de la venganza. Si desde el punto de vista de la justicia divina. Simplemente no es cierto que el mal quede impune. La Sra. Eddy está muy segura del recto reinado de Dios sobre todo lo que existe. Ni todas las  consecuencias plenas de las malas acciones, ni las recompensas plenas por la bondad, se hacen realidad en nuestra experiencia presente (CS11). Estas verdades nos ayudan a ver a través de tiempos difíciles, trayéndonos una sensación de paz (CS12). Nuestro libro de texto promete que la Verdad destruye los errores de los sentidos, y que nuestra verdadera naturaleza como hijos sin pecado de Dios, finalmente se hará realidad (CS13).
 

Sección 3: Mantén vigilancia sobre tu pensamiento

Depende de nosotros demostrar nuestras naturalezas puras y sin pecado mediante el arrepentimiento del pecado, y viviendo una vida limpia (B12). Vivir correctamente comienza con pensar correctamente. El Sermón del Monte nos enseña cómo hacerlo. Cristo Jesús vino a cumplir la ley al enseñarnos a vigilar no sólo nuestra conducta, sino también la forma en que pensamos, y a absorber el espíritu de la ley en nuestros corazones (B13). La única manera de reconocer y aprehender plenamente al reino celestial es limpiar la densa niebla del pecado de nuestras vidas.

Aquellos que tratan de ser buenos a menudo son difamados y tergiversados. Podríamos pensar que sería comprensible, e incluso excusable si las víctimas inocentes del abuso querrían venganza de algún tipo contra sus perseguidores. Pero Jesús nos enseña a amar a nuestros enemigos. Él espera coherencia en todas las circunstancias y condiciones. Razonablemente es de esperar que el reino de los cielos esté libre de criminales y, por tanto, libre también de víctimas. En consecuencia, en este reino no hay necesidad de venganza o represalia. Tratar de vivir de esa manera antes de que lleguemos al reino puede parecer un poco fuera de nuestro alcance. Sin embargo, cuando Jesús nos pide que seamos perfectos como el Padre en los cielos es perfecto, él no está pidiendo lo imposible, ni nos pide ser seres humanos perfectos. La palabra traducida como "perfecto" viene del griego teleioi, derivado de telos que significa "final." Por lo tanto, la perfección es nuestra meta final, como un árbol maduro, o un adulto en comparación con un niño. La perfección -vivir sin pecado- es nuestro objetivo.

Tan cruel como la gente pueda ser, Jesús nos advierte que no temamos la potencial destrucción de  nuestro cuerpo, sino más bien, temamos por la seguridad de nuestras almas (B14), porque nada que otro nos puede hacer tiene el poder de afectar nuestro verdadero ser. Pero el pecado oscurece nuestra visión de lo que somos y cierra la puerta del cielo. La mayoría de los comentaristas tradicionales sienten que aquí Jesús está advirtiendo a sus discípulos a tener cuidado con Dios. Mary Baker Eddy cuestiona ese punto de vista, señalando que Jesús nos estaba advirtiendo que tengamos cuidado, no de Dios, sino del pecado (CS14). Una vez más, ella puntualiza que Dios no hace el infierno, el pecado lo hace. Nuestra Líder fuertemente deseaba señalar que Jesús enfatizó la calidad de nuestro pensamiento. Tenemos que vigilar nuestros pensamientos, y evitar caer en la contemplación o el consentimiento del mal (CS15). Todo mal, si es complacido, dará lugar a vergüenza, dolor y castigo (CS16).

Hemos explorado estas ideas antes, y al presente deberíamos estar familiarizados con ellas.  Tradicionalmente, los predicadores y ministros se esforzaron mucho para impresionar a sus oyentes respecto de la terrible astucia y engaño del pecado. Esto tuvo el efecto de hacer parecer el mal como muy real y personal; y como se lo personificó, la gente evocaba imágenes de un demonio inteligente opuesto a la omnipotencia de Dios. La Sra. Eddy nos enseña a darnos cuenta de la pretensión del mal, y a exponerlo y denunciarlo; pero no debemos asignar al pecado ninguna inteligencia, realidad, o poder para hacer nada (CS17). Una vez más, eso no significa que estamos libres de culpa, y podemos pecar sin consecuencias. Si significa que el único poder que el pecado tiene, es el poder que nosotros le damos. El pecado no es un poder inteligente en y por sí mismo.

Otro punto clave es que la Ciencia Cristiana separa el pecado del así llamado pecador. El pecado está, sin lugar a dudas, condenado a la destrucción, pero el hombre es salvo. Su alma nunca se pierde (CS18). Nuestro libro de texto declara desapasionadamente, "Si el pecado hace pecadores, sólo la Verdad y el Amor puede hacer que no lo sean" (CS19). ¿Ves cómo eso despoja de sus garras  a la bestia? El hombre de Dios no es un pecador. El "hombre perfecto", el fin hacia el cual nosotros apuntamos- no está gobernado por el pecado, sino por Dios. Por lo tanto, el hombre real es sin pecado y eterno (CS20).

Sección 4: ¿Es la enfermedad un castigo?

Muchos enfermos pueden relacionarse con la pregunta, "¿Por qué fue perpetuo mi dolor...?" (B15). Así como el pecado puede parecer que nos lleva a las profundidades más bajas, así a veces parece suceder con la enfermedad (B15). Pero en ambos casos, Dios siempre está presente para salvarnos (B17). La teología tradicional a menudo supone que nuestro sufrimiento es la manera de Dios de castigarnos. Incluso las filosofías orientales aceptan la idea del karma, que básicamente es la creencia de que nuestro futuro está determinado por los hechos del pasado. Independientemente de la causa de nuestros males físicos, las Escrituras prometen que no vamos a quedarnos en el infierno o ver la corrupción. Los estudiosos presumen que estos pasajes se refieren a la corrupción del cuerpo en la tumba, y concretamente a las profecías de Jesús superando la tumba debido a su naturaleza sin pecado. Pero podemos aplicar estas palabras de consuelo a cualquier situación que parezca llevarnos a nuestro lugar "más bajo de lo bajo."

La mujer encorvada con un espíritu de enfermedad durante dieciocho años bien pudo haber pensado que ella estaba en una situación desesperada y que nunca volvería a levantarse erguida (B18). Pero Jesús no comenzó a investigar en su pasado para averiguar qué causó su enfermedad; él la sanó inmediatamente. Para Jesús no había pasado, ni ninguna causa legítima para el pecado o la enfermedad. Él no contempló nuestras vidas según lo determinado por lo que hemos hecho en el pasado; sino más bien, él vio que nuestra experiencia será determinada por lo que somos como hijos de Dios.

Tanto la enfermedad como el pecado son sanados a través del mismo proceso [de pensamiento] (CS21). La Sra. Eddy sugiere que aprendamos a gobernar el cuerpo mediante "la comprensión más elevada que la Mente divina perfecciona" (CS22). Una vez más tenemos la idea de la perfección como nuestro objetivo. Nuestro libro de texto afirma, "Este proceso de la comprensión espiritual más elevada mejora a la humanidad hasta que el error desaparece, y no se queda nada que merece perecer o ser castigado." Esta comprensión más elevada no está manipulando una condición humana; nos está elevando directamente y por completo fuera del paradigma humano. La Sra. Eddy nos dice que es "absurdo" pensar que podríamos destruir cualquier cosa que Dios quiso o hizo (CS23). Si Dios nos estuviera castigando por los pecados, enfermándonos, nunca seríamos capaces de revertir eso. No es Dios, sino el pecado lo que nos ata a los males de la carne. Dios nos libera de estos males. Todas las enfermedades son falsas; y es sólo la mente mortal la que inventa los nombres de las enfermedades y trata de conseguir que pensemos que una es peor o más difícil de tratar que la otra (CS24). Ya sea aguda o crónica, la enfermedad sigue siendo una mentira sin historia o causa, y por lo tanto, es irreal. Sabiendo que Dios nunca castiga nada sino el pecado nos da una plataforma sólida para sustentar nuestra comprensión más elevada de que la Mente divina perfecciona (CS25). Y tomemos nota del pasaje que dice que Dios castiga el pecado. No dice que Dios castiga al pecador. Así que no tenemos que temer a la vieja creencia teológica de que Dios nos castiga por el pecado al hacer que nos enfermemos porque simplemente esa creencia no tiene nada que la sostenga. [En este punto, véase el P. S. para una percepción de Cobbey Crisler acerca de Jesús sanando a la mujer con la dificultad espinal en la sinagoga (B17, Lucas 13: 11-17).]

Sección 5: ¡Encuentra al perdido!
Jesús hizo todo lo posible para salvar a los pecadores y traerlos de nuevo al reino. La aristocracia religiosa de la época de Jesús se opuso con vehemencia a la enseñanza de Jesús en este punto. Ellos pensaban que el pecador era corrupto y debía ser evitado. Ellos juzgaron a Jesús con tanta dureza como lo hicieron con los pecadores cuando él quería llegar a ellos. Jesús reprendió a los fariseos y a los escribas con la parábola de una mujer que barre su casa para encontrar una moneda de plata perdida (B21). Si la plata representa las personas buenas y justas, y la pieza perdida representa al pecador, vamos a darnos cuenta de que el llamado pecador sigue siendo una moneda de plata con igual valor a las demás. El único problema es que el pecador está perdido. Se necesita la luz de Cristo, la comprensión más elevada del pensamiento semejante al Cristo, para recuperarlo. Efesios nos dice que Dios es "rico en misericordia" (B22). Eso significa que Él nos ama incluso cuando estamos "muertos en pecados."

La Ciencia Cristiana hace hincapié en que el plan de Dios no es castigar, sino reformar al pecador (CS26). Pero la reforma tiene que ser genuina, tenemos que realmente ser cambiados desde adentro, y perder toda fe o creencia en el mal. Como hemos visto antes, decir que no hay mal, pero todavía incurrir en él, no funciona. Del mismo modo que sólo podemos ver a Dios por medio de la pureza, sólo podemos ver la irrealidad del mal si realmente lo hemos abandonado (CS27). Eso significa que tenemos que darnos cuenta que no hay nada ni remotamente atractivo o beneficioso en él. Tenemos que amar el bien más que ninguna otra cosa, y saber que la materia no tiene ninguna capacidad de sentir o reportar placer, dolor, apetito, o pasión. Tenemos que ejercitar el razonamiento más elevado que comprende la nada del sentido material (CS28). Ser salvado no significa ser perdonados por nuestros pecados, simplemente porque aceptamos a Jesús. Ser salvado significa que estamos libres de todas las creencias terrenales y de los falsos deseos de la carne; y que estando libres de la carne, estamos vivos a la realidad espiritual del ser.

Puede parecer que elevarse sobre el pecado es un proceso largo, interminable, pero no tiene por qué serlo. Nuestro libro de texto nos dice que podemos "inmediatamente cambiar [nuestro] proceder y obrar bien" (CS29). Pero recuerda, sólo decir que lo lamentas y que tienes la intención de reformarte no significa que estemos perdonados. El pecado sólo es perdonado cuando es destruido (CS30).

Sección 6: La misericordiosa compasión de Dios es una cosa maravillosa - ¡Alábalo a Él!

En los tiempos del Antiguo Testamento, y aún hoy en día, la mayoría de las religiones creen que Dios sabe lo que está pasando en la escena humana y pronuncia juicio sobre nuestras acciones, ya sea recompensándolas o castigándolas. La comprensión más elevada de un Dios que nos separa del pecado es una enseñanza distintiva de la Ciencia Cristiana. El profeta Miqueas dice que Dios "olvida el pecado " (B23). Es decir, Él promete no perseguir nuestras ofensas. Dios tiene compasión de nosotros, y aunque nuestros pecados pueden ser grandes, Él los reduce a nada más que polvo para ser pisoteado. Dios también arroja nuestros pecados "al lago de fuego", lo que significa que nunca los veremos de nuevo. Eso es bueno para nosotros saberlo, porque la tendencia humana es recordar siempre los males que hemos hecho, así como los que se hicieron en contra nuestra. El Amor Divino elimina por completo el pecado, y en última instancia, incluso el castigo del pecado es borrado. En la primera carta de Pablo a los Corintios, dice que el pecado trae la muerte y en el Apocalipsis vemos que incluso la muerte y el infierno son echados fuera (B24). Eso no deja nada excepto a un Dios perfecto y a un hombre perfecto -sin pecado, entero, inocente, sano, e inmortal. Esa es ciertamente razón para alabar a Dios (B25).

Al concluir la lección, se nos recuerda una vez más que el único modo en que Dios perdona el pecado es destruyéndolo (CS31). Eso tiene un perfecto sentido. Así como la luz destruye la oscuridad, el pecado es destruido por el bien supremo de Dios. Por definición Dios debe ser totalmente consistente. No puede haber un solo aspecto de Su carácter en desacuerdo con otro. La Vida destruye la muerte, la Verdad vence al error, el Amor elimina al odio, y así sucesivamente. Eso también implica que si un pecado es destruido, todo pecado es destruido. Sabemos lo bien que se siente al ganar una victoria sobre el pecado, y nuestro libro de texto prevé la gozosa inevitabilidad de nuestra conquista de todo pecado (CS32). Esta lección examinó varias situaciones extremas. Podemos sentirnos (o tal vez no), como que estamos en las profundidades más bajas, pero no importa lo difícil que sea tu situación, Dios es poderoso para levantarte de ese infierno. Más que eso, Dios ya te tiene afuera y te está manteniendo perfecto en Su amor, sin ser tocado por el mal de ningún tipo. Podemos ""inmediatamente cambiar [nuestro] proceder y obrar bien". No hay nada que nos detenga, y eso es verdaderamente motivo de regocijo.

 
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[P. S. Una percepción de Cobbey Crisler sobre (B17, Lucas 13: 11-17): "Una mujer con dificultad espinal se encuentra en una sinagoga. Observe que Lucas no dice que ella tiene una enfermedad. Lucas, que tiene fama de haber sido un médico, ni siquiera la diagnostica como una enfermedad sino como 'espíritu de enfermedad", una sensación de debilidad, un concepto, un espíritu, un pensamiento. “Ella se inclinaba sobre si misma. Ella no podía levantarse a sí misma." Versículo 12. Jesús viene y anuncia a la condición de ser mujer algo que podría ser aplicable en muchos sentidos, no sólo por esta sola vez. "Mujer, eres libre de tu enfermedad." Versículo 13. "Ella se enderezó luego y glorificaba a Dios.”
Versículo 14. (y más allá, por fuera de la Lección) Increíble, "el principal de la sinagoga” en la cual esta gran curación y corrección de pensamiento habían sucedido, “enojado…dijo a la gente” respondiendo a la curación con indignación.
La explicación de Jesús acerca de la causa de la enfermedad es el Versículo 16. Ya no debe haber ningún espacio en el pensamiento cristiano acerca de que la enfermedad proviene de Dios o es la voluntad de Dios cuando Jesús la atribuye directamente a cualquier cosa que pudiera oponerse a Dios. Sólo lo que pudiera oponerse a Dios pudo imponer algo en el hombre que Dios Mismo nunca creó en Su hombre completo. ¿Es esta una nueva teología? ¿Satanás y las enfermedades vinculadas, y no Dios como la causa de pérdida, dolor, enfermedad?
Porque si lo es, Jesús define a Satanás como un mentiroso en Juan (8:44). Satanás había atado a esta mujer con una enfermedad que la tenía encorvada, y ha logrado esto durante 18 años (Lucas 13:16). Y Satanás es "un mentiroso y padre de mentira." Las obras de Satanás deben ser mentiras,  también. Si lo son, se pueden corregir mentalmente, por el pleno reconocimiento de lo que es verdadero. Nota que Satanás hace la atadura. Jesús dijo (Juan 8:32), "Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres."
Es una lucha entre la verdad y la mentira acerca de Dios y de Su teología, sobre el hombre, sobre la mujer, sobre los niños y sobre la enfermedad. Si Satanás es un mentiroso, él nunca va a cambiar su carácter. Nuestra idea de Dios puede haberse ido fuera de control, pero Dios nunca se ha movido.” Los Evangelios, Volumen Tres, Lucas, el Investigador, B. Cobbey Crisler, p. 176]




 

 

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Nota del Director del Campamento: Lo que arriba hemos compartido es la última de una larga serie de Ideas Metafísicas Aplicables para la Lección Bíblica, aportada por diferentes Practicistas residentes del CampamentoCedarS y ocasionalmente por otros metafísicos. Este documento es un intento de iniciar un estudio más profundo y de alentar a la aplicación de las ideas encontradas en la Lección, de la forma en que están impresas en el "Christian Science Quarterly" y disponibles en las Salas de Lectura de la Christian Science. Las mismas - hechas en un primer momento para que todos los participantes del Campamento CedarS sintieran la misma concentración e inspiración que tenían en el Campamento - en ningún momento pretenden ser algo cerrado, definitivo o concluyente, ni una forma de sustituto del estudio diario de la Lección. Estos pensamientos son una inspiración del momento y se ofrecen para brindar un poquito más de profundidad, de base sólida y de aplicabilidad a algunas de las ideas y pasajes ya estudiados. Tú puedes inscribirte para que estas ideas de aplicaciones te sean enviadas por correo electrónico - el lunes de cada semana en inglés, o los miércoles se puede obtener una traducción libre: en alemán, gracias a Helga y Manfred, o en español, gracias a un equipo de Ana, Erick, Brenda y Patricio, o en portugués, gracias a los ayudantes de Orlando Trentini en Brasil. Una traducción francesa voluntaria por Rodger Glokpor, un científico cristiano de Togo (África Occidental) ha sido contribuida. ¡Gracias, Rodger y a todos los traductores! Ve ahttp://www.cedarscamps.org/ y haz clic en "Newsletters" para recibir gratuitamente estas traducciones.
Las referencias a las citas (B_ y CS_) de esta semana en las "Ideas Aplicables" son tomadas de la versión de la Biblia de King James y del libro de texto de la Christian Science: "Ciencia y Salud con clave de las escrituras". La Biblia y el Ciencia y Salud son el pastor de las Iglesias de Cristo Científico. La Lección Bíblica es el sermón leído en el Servicio de la Iglesia de la Christian Science, que se realiza en todo el mundo. La Lección habla individualmente a cada uno mediante el Cristo, proveyendo de entendimiento individual y las aplicaciones hechas a medida para cada persona. Nos alegra que leas esto que te compartimos y esperamos que encuentres útiles algunas de estas ideas en tu viaje espiritual diario, en tu profunda búsqueda en los libros y en tu inmediato contacto con tu Consolador y Pastor) La espiritualidad es tu estado innato, la que te conecta en todo momento con Dios (CSSS 258:30) El Cristo es el regalo de luz que Jesús nos hizo. Esta luz del Cristo, la luz de la comprensión espiritual, llega a nosotros y nos trae infinitas bendiciones. Entonces ¡diviértete desenvolviendo y amando la individualidad de tus regalos espirituales! Y luego, cualquiera sea el lugar donde te encuentres, ¡compártelos con todos como grandes bendiciones que inspiran Infinitamente!
¡Disfruta!

 

 

 

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