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Abraza por completo tu naturaleza espiritual ¡y vive una vida santa hoy!

Craig L. Ghislin, C.S., Glen Ellyn (Bartlett), IL
Posted Monday, September 1st, 2014

 

 

[Abraza por completo tu naturaleza espiritual ¡y vive una vida santa hoy!]

     Craig L. Ghislin, C. S., Glen Ellyn (Bartlett), IL
Publicado Lunes, 1 de septiembre de 2014

[Abraza por completo tu naturaleza espiritual ¡y vive una vida santa hoy!]

Aplicación de ideas para la Lección Bíblica de la Ciencia Cristiana:


"HOMBRE"
1 a 7 septiembre, 2014

 

Por Craig L. Ghislin, C.S., Glen Ellyn (Bartlett), Illinois
craig.ghislincs@icloud.com / (630) 830-8683  

[Cursiva entre corchetes agregados por el director de CedarS, Warren Huff,]

Traducción libre de P. Kelly, autorizada por Warren Huff


¿Alguna vez has pensado en tú mismo como santo? La palabra "santo" en el Apocalipsis significa: "Consagrado, santificar, ser santo" Para ser precisos, leída en su contexto, la frase utilizada en el Texto Áureo es más un veredicto que un edicto. Los comentaristas están bastante unificados en su interpretación que el versículo en su conjunto significa que cualquier estado en que estés en el día del juicio, ese es el estado en el que permanecerás, ya sea bueno o malo.

Estoy bastante seguro de que no es eso lo que los compiladores de esta Lección quieren que pensemos respecto al punto. Cuando se toma en cuenta el capítulo entero, podemos ver que la escena que Juan está describiendo es el nuevo cielo y la nueva tierra. No hay noche allí, y nada pecaminoso o malo tienen un lugar en la ciudad celestial. En este sentido, el bien y el mal están separados, y si se aplica a nuestra vida, el llamado a ser santo es una llamada para que nosotros  silenciemos todos los males y pestes de nuestras vidas, en este mismo momento, y traigamos  ese estado celestial a nuestra existencia actual.  

Uno de nuestros lemas o consignas en la familia es "vivir en el reino." Jesús nos dice que el reino de Dios está dentro de nosotros, así que vivir en el reino es demostrar la santidad aquí y ahora. El bien que hacemos es inalterable y no puede ser contaminado. El mal que trata de infiltrarse en nuestra santidad es visto como lo que es -nadie y nada- y se queda afuera.

Lectura Alternada
En los tiempos modernos, parece que hay una tendencia general a pensar que la naturaleza,  incluyendo la vida silvestre, es más pura, santa e inocente -básicamente más cercana a lo divino,  que el hombre. El hombre es a menudo retratado [como en la película "Avatar", del 2009]    como el villano que contamina la tierra, profana la naturaleza, y mata la vida silvestre para sus propios fines inmediatos, sin pensar demasiado acerca de las consecuencias de sus acciones para las generaciones futuras.  

El primer capítulo del libro del Génesis asume una visión totalmente diferente. Aquí, toda la creación es buena y pura -haciendo exactamente lo que Dios quiere que haga-, pero la creación del hombre es de importancia preeminente. El teólogo Albert Barnes señala que "en los mandatos previos de la creación sus palabras [las de Dios] tenían relación con la cosa misma que fue convocado a existir; como 'Sea la luz;' o con algún objeto preexistente que estaba conectado físicamente con la nueva criatura; como, "Produzca la tierra hierba verde." Pero ahora el lenguaje del decreto de la creación asciende al Creador mismo; 'Hagamos al hombre.' Esto da a entender que el nuevo ser en su naturaleza superior es asociado no tanto con cualquier parte de la creación sino con el propio Eterno e Increado." El hombre es una nueva especie diferente de todas las demás y creado en la semejanza de Dios. Él está más cerca de lo divino que todo lo demás. Dios se manifiesta a través de Su imagen, el hombre.

Por supuesto, el cuadro humano del hombre está lejos de este elevado punto de vista. ¿Ha perdido el hombre su perfección? ¿Alguna vez la ha tenido? Si es así, ¿es posible que, una vez más, el hombre vuelva a ser el hombre que Dios hizo? Las Escrituras regularmente nos recuerdan que nuestra verdadera naturaleza debe ser santa porque Dios es santo. Cualquiera que sea el aspecto que presente la escena humana, nuestra verdadera naturaleza está intacta. La escena humana cambia, pero el mandato de Dios nunca ha cambiado. Él creó al hombre perfecto, y el hombre debe permanecer perfecto porque en el cielo -en la realidad- la palabra de Dios es Su mandato, y está establecida para siempre. El mandato creativo de Dios es verdad para cada uno de nosotros a lo largo de todas las edades.
 

Aunque parezca que nos hemos desviado, la palabra de Dios está siempre presente para iluminar nuestro camino para nosotros. El salmista ora para que ninguna iniquidad -ninguna forma de pecado, pasión malvada o propensión al mal- le pueda gobernar. La palabra traducida como "iniquidad" significa, "jadear” (lo cual se extiende a esforzarse al máximo uno mismo, generalmente en vano, estrictamente “llegar a nada”); estrictamente “la nada”, también problemas, la vanidad, la maldad... ". Así que el salmista está solicitando no ser superado por el deseo de perseguir metas sin salida, metas sin valor que conducen a problemas. Él sólo busca la comprensión de los estatutos de Dios, y él promete que se dedicará a ellos.

Otra palabra para la santidad es ser "consagrado", lo que significa dejar de lado, o separar, de un uso común a un uso sagrado [ver PS#2]; dedicado o consagrado al servicio de Dios" (Diccionario de Referencia del Estudiante). Así que el llamado a ser santo es seguir dedicado a nuestra verdadera naturaleza y al servicio de Dios. Como Webster lo expresa: "Llamamos a un hombre santo, cuando su corazón está conformado en cierta medida a la imagen de Dios, y su vida está regulada por los preceptos divinos." Eso suena como algo a lo cual aspirar.

Sección 1: Dios hizo al Hombre Santo [como su imagen y semejanza divina-PS#2]
Las líneas que abren esta lección son de la boca de Job (B1). Como sabemos, Job había sufrido grandes pérdidas y también fue atacado por la enfermedad. Sus tres así llamados amigos, que supuestamente vinieron a ayudarlo, realmente estaban encontrando maneras de justificar la condición de Job, citando los distintos puntos de vista teológicos que claramente ellos les indicaban que él debía haber sido culpable de algún pecado para merecer esa condición. No es muy diferente de los puntos de vista del mundo de hoy, que nos tienen preguntándonos que cosa hicimos mal, cuando nos encontramos en problemas. Job se aferró a su inocencia, y llamó a Dios para ser su testigo. Hizo un llamamiento al testimonio en el cielo que conocía a Job tal como Dios le conocía, aunque el mundo no pudiese verlo. Job 33: 4 (B2) puede ser un poco engañoso. En el contexto, las palabras son de Elihu. Los Comentarios que he visto básicamente consideran la frase como que Elihu deja saber a Job que él no lo va a juzgar como los otros tres, pero que él también, como Job, es un hombre creado por Dios. En la segunda parte de la cita (Job 33: 9) Elihu expresa la posición de Job, tal como él la entiende. El sentido espiritual de todo esto es que Job está de hecho declarando su inocencia y adhiriéndose a ella -incluso en medio de la calamidad.  

Como Job, tenemos que reclamar nuestra inocencia, nuestra santidad. Además vale la pena también que Job no estaba meramente declarando su inocencia -la narración muestra que en realidad era inocente. También el salmista apela a Dios en busca de ayuda, porque él siempre ha sostenido la ley de Dios y tiene plena confianza en el Señor (B3). Sin embargo, también se le ocurre la cuestión acerca de cómo es posible que un ser aparentemente tan insignificante como el hombre, que regularmente comete errores (en comparación con las maravillas del universo), pueda ser bendecido con el dominio sobre la tierra (B4). Las Escrituras a menudo ofrecen diferentes puntos de vista antes de llegar a los hechos espirituales. Estos diferentes puntos de vista sirven para encontrar al lector allí donde él o ella mentalmente se encuentren. Son ejemplos de los desafíos que enfrentamos, y nos dan instrucciones sobre cómo responder a esos retos. Después de que el problema se plantea, los salmos muy a menudo encuentran su camino de regreso a una fuerte declaración de fe y confían en que, a pesar de que la situación pueda parecer horrible, Dios es capaz de rectificarla de acuerdo a su infalible ley e infinito amor. El Salmo 17:15 (B5), es el versículo final que culmina todo un salmo que está apelando a Dios para defender la inocencia del peticionante frente a una oposición feroz. Todo el salmo es digno de considerar, porque revela la profundidad de la confianza en Dios a pesar de la gran cantidad de personas que trabajan en su contra. [En el Salmo 17:15 "La conclusión de David es que una vez que tú ves el rostro de Dios, ¿qué queda de ti como hombre? Su siguiente punto "Estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza" es realmente una revelación de Génesis 1 que es importante para la curación”. (Cobbey Crisler)]

Hoy nos enfrentamos a una oposición similar desde todos los sectores. Algunos dicen que no somos más que una especie superior de animal -que Dios no tuvo nada que ver con la creación; otros que Dios nos hizo mortales, y que estamos siendo castigados por el pecado de Adán, y todo lo demás. Mary Baker Eddy hizo la pregunta "¿Qué es el hombre?" Y se le ocurrió una respuesta basada en la Biblia: "Las Escrituras nos informan que el hombre está hecho a la imagen y semejanza de Dios" (CS1). Pero ella continúa sosteniendo que el hombre nunca podría ser nada menos de lo que Dios hizo que fuera. Si Dios hizo al hombre santo, el hombre no podía apartarse de la santidad. Dios nunca podía permitir que eso sucediera. En lugar de decir que un pecador mortal es una idea caída de Dios, ella elimina cualquier conexión entre un mortal y Dios: "Un pecador mortal no es el hombre de Dios." Ella va aún más lejos al afirmar que la existencia mortal es un sueño sin entidad (CS2). Entonces ella dice que despertar de ese sueño terminará para siempre con la creencia en la mortalidad (CS3).

¿Cómo puede ella decir estas cosas? Mientras que las ciencias materiales se basan en la evidencia de la observación de los sentidos, la señora Eddy basa su evidencia en su comprensión de Dios. Ella acepta por completo la visión bíblica de que Dios es el único poder o presencia. Ella no piensa en el hombre como biológico, o como un espíritu en un cuerpo físico. Dios es el Principio del hombre, y por lo tanto el hombre no es un mortal (CS4). Mantener este punto de vista hace una gran diferencia. Incluso un poco de conciencia de nuestra verdadera relación con Dios y de nuestra naturaleza espiritual influye en nuestra experiencia -y las limitaciones de la creencia material comienzan a ceder (CS5). Imagina hasta dónde iríamos si abrazáramos plenamente nuestra naturaleza espiritual y viviésemos una vida santa. El resto de la Lección nos da una guía sobre cómo hacerlo.

Sección 2: El hombre no puede ser separado de la santidad
 En la cita B5 el salmista escribe que sólo estará satisfecho cuando despierte a la semejanza de Dios. [P.S. # 2, nuevamente] Sin embargo, la mayor parte del mundo es atraído por las tentaciones de la carne. Los deseos de la carne son insaciables -imposibles de satisfacer. Éstas son las iniquidades de las cuales habló el salmista y que terminan en la nada. Aquí en Levítico tenemos el mandamiento de ser santos -santificarnos a nosotros mismos absteniéndonos de prácticas idólatras y observando los mandamientos del Señor (B6). Una vez más, el salmista se pregunta cómo un ser tan vano como el hombre pueda ser digno del amor de Dios. El hombre mortal es tan transitorio como una sombra, un blip virtual en la pantalla del tiempo. Adam Clarke explica que las bendiciones que figuran en el Salmo 144 (B7) no son esperanzas futuras, sino la realidad actual. Él escribe: "Todas estas expresiones deben entenderse en el tiempo presente." La comparación del hombre con la vanidad está diciendo básicamente que las búsquedas mortales son de algo que no es sustancial o permanente. Mientras que la devoción a Dios asegura la estabilidad de la nación -de tener hijos leales, que proporcionan la fuerza, la seguridad, y la esperanza de la nación como fuertes plantas jóvenes; y de sus hijas, de quienes depende la posteridad, tan estables como columnas en la esquina del templo. Estas bendiciones incluyen la abundancia, el orden, la  consumación, la satisfacción y la alegría –nada de esto se puede encontrar sin el servicio a Dios. La obra del Señor redime al hombre y cumple su propósito (B8). Barnes dice que el deseo aquí es "claramente que todo lo que hay, en el carácter divino, que sea "hermoso", que sea apropiado para ganar los corazones de la gente a la admiración, gratitud y amor -pueda ser manifestado a ellos, o que así pudieran ver la excelencia de su carácter, y que su trato con ellos pueda ser tal, como para mantener la hermosura, la belleza, de ese carácter constantemente ante ellos." De estas cosas sólo podemos darnos cuenta cuando reconocemos que Dios es nuestro Padre (B9).  

"En la Ciencia divina", que es otra manera de decir, "en la realidad", "Dios y el hombre verdadero  son inseparables como Principio divino e idea divina" (CS6). Las esperanzas del salmista son hechos presentes, porque el hombre real nunca puede ser separado de Dios. La única cosa que nos hace pensar que estamos separados de Él es un falso sentido material de las cosas. La "doctrina de la Ciencia Cristiana" se afirma desde la perspectiva divina. No es que el hombre no puede ser privado del Amor divino, sino que el Amor divino no puede ser privado de su manifestación, el hombre (B7). El gozo no se puede convertir en pesar, el bien nunca puede producir el mal, "la materia nunca puede producir la mente, ni la vida resultan en muerte." En esta realidad santa el Hombre es perfecto porque Dios gobierna al hombre.

Nuestro libro de texto nos exhorta a dejar de lado la creencia de que el hombre puede ser separado de Dios. La clave de todo es nuestra obediencia a la ley de Dios. Ella dice que la obediencia es "el gran punto de partida para todo crecimiento espiritual verdadero." (B8). Eso es realmente importante. En realidad no es suficiente reflexionar sobre la ley, o, simplemente, estar familiarizado con ella. Tenemos que obedecerla. Las instrucciones de la señora Eddy son tan claras que no parece necesario embellecerlas. Tenemos que darnos cuenta de que no tenemos por qué estar de acuerdo con lo que dice el mundo que nos rodea acerca de nosotros. Queremos dejarnos  mover por la energía del Espíritu, y dejar que nos forme de nuevo (CS9). Además, la promesa es totalmente directa, franca. Cuando entendemos nuestra relación con Dios, no es posible que podamos tener ningún pensamiento o idea separados de Él; y vamos a perder toda conciencia de error (CS10). Nuestra obediencia y devoción -nuestra santidad- es la clave.

Sección 3: La santidad es la obediencia a los mandamientos
Una de las maneras de demostrar la santidad es a través de la obediencia a los mandamientos (B10). Al igual que antes, la expectativa de la santidad es posible porque el hombre es la expresión de Dios. Se esperaba que los hijos de Israel fueran únicos entre las naciones, pues debían abstenerse de toda impureza e idolatría. Eran debían honrar el día de reposo y abstenerse de servir ídolos. El original implica que los así llamados "otros dioses" eran "como nada." Sin creyentes, no tienen poder. Sólo Dios es digno de adoración porque Él es auto-existente y eterno.

Los hijos de Israel debían ser honestos en los negocios y en los tratos personales, y no engañar o robar, difundir mentiras o chismes. Ellos no debían juzgar sobre la base de la riqueza, carencias o status social, sino que debían considerar a todos con igual respeto. Ellos no sólo debían evitar odiarse mutuamente, sino que debían abstenerse de mostrar resentimiento o magnificar las faltas de sus hermanos. En resumen, debían amarse unos a otros.

Ahora, incluso si se cumplen todos los preceptos relativos a su prójimo, esto no necesariamente significaría que uno es santo. Cualquier persona educada trataría a sus compañeros con justicia,  respeto y honestidad; pero, para ser santo, uno debe amar a Dios supremamente. (B11). La ley no viene de los hombres. El verdadero incentivo de la ley viene de Dios. La ley está en nuestro corazón, porque Dios lo puso ahí (B12). Con el tiempo, debería ser innecesaria enseñar la ley a los demás porque todo el mundo debería tenerla ya dentro de él. El erudito bautista del siglo XVIII John Gill ubica el pasaje en el Eclesiastés (B13) de la misma manera que la señora Eddy lo hace (CS12). Él escribe, "esto es el todo del hombre; y hace del hombre un hombre completo, perfecto, entero, y sin necesitar de nada; mientras que sin esto, él sería nada, aunque tuviese siempre la  sabiduría, la riqueza, el honor, y los beneficios de este mundo" [énfasis añadido]. La práctica de los requerimientos de Dios es, como dice Matthew Poole, todo nuestro trabajo y negocio, toda nuestra perfección y felicidad, y la suma de todo lo que necesitamos saber, hacer y disfrutar.

 Ciencia y Salud nos dice que, "la Verdad, la Vida y el Amor son las únicas exigencias legítimas y eternas sobre el hombre..." (CS11). Estas leyes son claramente de Dios, no del hombre. El énfasis se pone, una vez más, en que los profetas de la antigüedad llevaron a la humanidad a una adoración espiritual. Estas ideas espirituales no son producto de la imaginación o del ingenio humano. Ellas vienen de Dios (CS13). Conocemos estas leyes espirituales por medio de nuestro sentido espiritual. Los sentidos materiales se rebelan contra la santidad. Cuanto más conocemos a Dios, más claramente vamos a entender nuestra relación con Él, y el valor de Sus estatutos (CS14). Nuestro líder nos recuerda que pedir no es suficiente. Necesitamos desear ser mejores, y tenemos que demostrarlo en nuestras vidas cada día (CS15).

Sección 4: La santidad (liberación del pecado) es vivir en el Reino
La directiva: "sed santos," es posible porque nuestro Creador es santo (B14). Jesucristo enseñó que debemos abrazar la santidad ahora y que no tenemos que esperar para ello. En general se considera que está más allá de nuestras capacidades vivir una vida santa, separados de las influencias del mundo, pero el Maestro nos anima a arrepentirnos –volvernos del pecado- y creer la buena noticia de que el reino de Dios no está lejos, sino dentro (entre según Reina Valera) de nosotros (B15, 16). La manera de encontrar este reino es vivir una vida pura. A menudo uso la analogía de una ventana para explicar la necesidad de la pureza. Si una ventana está cubierta de barro, no podemos mirar afuera, y tampoco nadie puede mirar adentro. Cuanto más limpia la ventana, más clara nuestra visión. Del mismo modo, cuanto más claros y más puros sean nuestros pensamientos, más claro vamos a ver a Dios y, por tanto, vivir en consecuencia (B17).

Jesús nos manda a ser perfectos, como el Padre es perfecto. Esto es a menudo mal entendido porque la gente suele decir "nadie es perfecto", y esa perfección en la escena humana no es posible. ¿Acaso Jesús nos está diciendo que seamos humanamente perfectos? ¿Cómo alguien puede definir lo que eso es? Cualquier cosa que se ​​vea desde una perspectiva humana es subjetiva y lo que podría ser perfecto para uno no lo es para el otro. Tal como se usa en las Escrituras, la palabra "perfecto" significa "terminado, completo, puro, santo." Podríamos decir que la perfección se alcanza cuando reflejamos a Dios sin ningún atisbo de odio, calumnia, lujuria, codicia, deshonestidad, injusticia -en una palabra, sin pecado. Cuando cumplimos con todos los requerimientos u obligaciones del Sermón del Monte y vivimos como Jesús lo enseñó, estamos totalmente crecidos y maduros como cristianos y ese es nuestro objetivo.

 Jesús sabía que los hijos de los hombres no podían cumplir sus obligaciones o requisitos, pero él si  podía esperar esto del verdadero hombre de la creación de Dios (CS16). Nuestro libro de texto nos dice que admitir que somos la imagen de Dios hace posible que lo podamos lograr (CS17 y PS#2). Si pensamos en nosotros mismos como incapaces de ser libres del pecado, no vamos a tener mucho éxito en derrotarlo. Cuando Jesús ve sólo el hombre verdadero, en la Ciencia -en la realidad- el hombre ya es la imagen de Dios sin pecado. La señora Eddy razonó que puesto que Dios había hecho al hombre, es imposible que el hombre sea menos de lo que Dios hizo que fuera. Adherir nuestro pensamiento firmemente a la realidad espiritual nos conduce a la misma. A medida que somos atraídos a la santidad, nuestra vida se ajustan de forma espontánea a la bondad, y el error es así corregido (CS18). Con el tiempo, los errores de los sentidos parecerán tan lejos de la realidad que desaparecerán para siempre dando lugar a nuestra verdadera individualidad, perfecta y santa (CS19).

Sección 5: La santidad incluye la liberación de las enfermedades
Tal difícil como pueda parecer para el sentido humano que el hombre esté libre de pecado, le es igualmente difícil de creer que el hombre puede ser libre de la enfermedad. Pero así como la llamada a la santidad nos separa del pecado, así igualmente nos separa de todos los males físicos. Jesús, movido por el poder del Espíritu, sanó por igual pecado y enfermedad. Una de las cosas que se destaca en la curación del paralítico (B19) por Jesús es lo duro que trabajaron para llevar al  hombre a Jesús. No podían llevarlo a través de la multitud, así que se lo llevaron a través del techo. No dejaron que nada los detuviese. Su fe y expectativa de curación para su amigo eran  inexorables. Tampoco Jesús permitió que la resistencia de los fariseos dificultase la curación. Él no vio a un hombre enfermo castigado por sus pecados. Vio al hombre verdadero, y le sanó.

Adam Clarke comenta sobre esta curación señalando que el hombre respondió de inmediato a la orden de Jesús. Esta fue una prueba pública de que había sido sanado tanto del pecado como de la enfermedad. Clarke siente que esto es un ejemplo para todos los hombres: "El que no se levanta y pone de pie, sino que sigue arrastrándose sobre la tierra o cae nuevamente tan pronto como se levante, aún no está curado de su parálisis espiritual."

 La santidad es una cosa hermosa. La Sra. Eddy dice que la belleza de la misma es que la Verdad expulsa recíprocamente el mal y sana a los enfermos (CS20). De nuevo se nos recuerda que Jesús sólo vio al hombre perfecto, y que este punto de vista sanaba a ambos, tanto la enfermedad como al pecado (CS21 y PS#2). Observa que el "reino de Dios está intacto." Siempre he pensado que "intacto" significaba que algo estaba todavía en su lugar apropiado. Pero de acuerdo con el diccionario que utilizó la señora Eddy, la palabra "intacto" significa "no tocado." Eso implica que el pecado o la enfermedad nunca llegan ni cerca de la realidad de las cosas. Nosotros no tenemos que hacer que la gente enferma se ponga bien, o que los pecadores se conviertan en buenas personas. El hombre real nunca fue tocado por la enfermedad o el pecado.

 Cualquiera que sea la pretensión contra el hombre, el problema es siempre una sugestión mental, nunca una condición física. En la cita CS24 tenemos instrucciones explícitas sobre lo que tenemos que hacer cuando nos enfrentamos ya sea con la enfermedad o con el pecado. Tenemos que adherirnos a la verdad [de ser la imagen y semejanza de Dios, como en PS #2] y no dejar ninguna otra cosa en nuestro pensamiento. Hay una gran cantidad de "dejar" involucrado en esto. No dejes que nada opaque nuestro sentido claro y confianza en calma; deja que la Ciencia Cristiana apoye nuestra comprensión. Si hacemos esas cosas, todo error será silenciado y reemplazado. Ten en cuenta que nuestra parte es mantener nuestros pensamientos enfocados en la realidad y el reconocimiento de lo que la Vida eterna es. Esta es la santidad –esto es practicar la Ciencia Cristiana. Cuando hacemos nuestra parte, sacamos al sentido corporal fuera del camino para que podamos ver a Dios hacer Su parte. Nuestra comprensión revela que la Verdad suplanta al error, la inmortalidad reemplaza la mortalidad, y la armonía silencia la discordia. La santidad es realmente algo hermoso.

 Sección 6: Cristo es nuestra vida = La santidad es nuestra vida
No es inusual que la gente diga cosas como: "El deporte es mi vida" o, "La música es mi vida" o, "La enseñanza es mi vida." Las personas no dudan en declarar lo que les gusta como "su vida." La carta de Pablo a los Colosenses nos dice que los cristianos deben decir: "Cristo, vuestra vida" (B21). ¿Podemos honestamente decir eso? ¿Estamos totalmente dedicados a Cristo? ¿O le damos la mayor parte de nuestro tiempo y pensamiento a otras cosas, y luego, cuando nos sea conveniente,  le prestamos un poco de atención a Cristo [o "la imagen y semejanza divina", como en PS # 2]? Pablo suplicó a los cristianos de Roma dejar ir el pensamiento material y sensual, y hacer que sus cuerpos sean un "sacrificio vivo" (B22). En su carta a los Filipenses nos dice que tengamos una mente (un propósito santo) de ser perfectos –tal como lo hizo Jesús (B23). Pedro también nos dice que debemos ser fuertes en nuestra fe, y modelarnos a nosotros mismos conforme a la santidad en lugar de imitar la mundanalidad (B24).

La santidad es un esfuerzo que vale la pena. Mary Baker Eddy sintió que cada generación sería más espiritual que la anterior, y que gradualmente el hombre real, perfecto sería visto como el único hombre que hay (CS25). Ella nos recuerda la carta de Pablo a los Colosenses, y señala que el hombre real saldrá a la luz a medida que nuestra comprensión se profundiza (CS26). Pero hay un trabajo que se tiene que hacer. Tenemos que aceptar la Ciencia y renunciar a todo lo demás que se base en modelos materiales (CS27). Seamos realistas; los asuntos mundanos son temporales y transitorios. Los gustos cambian, las tendencias van y vienen, y nada es permanente o cierto. Pero dedicarnos a la santidad en todo lo que hacemos siempre nos va a acercar al reino de los cielos, y a Dios. La cercanía a Dios nos hará más fuertes y más sabios con cada año que pasa (CS28). ¿Por qué íbamos a querer algo distinto? ¿Somos meramente animales sociales que viven una existencia temporal en un medio ambiente impredecible? ¿O somos ideas espirituales, creadas por la Mente divina? ¿Podemos ser santos incluso en este mundo hostil? Sí, podemos. ¿Por qué? Porque nuestro Dios es santo, y nosotros somos Su expresión. Empecemos a vivir la santidad hoy.

 

[PS # 1 de Warren: Considerar el ser santos es tomar una posición para ser separados para los propósitos de Dios. Mary Baker Eddy escribe: "Los Científicos Cristianos tienen que vivir bajo la presión constante del mandato apostólica de salir del mundo material y apartarse de él. Deben renunciar a la agresión, a la opresión y al orgullo de poder." Ciencia y Salud, p. 451: 2-5]

[PS # 2 de Warren: Como no hay nada más humilde que un reflejo, tampoco hay nada más libre de estrés que un reflejo. ¡Eso significa que no hay nadie más relajado y libre que tú como reflejo de Dios! ¡Admite eso! (Ver CS17, 90:23-25) Como "imagen y semejanza divina" de Dios, tú puedes prosperar sin sentir ninguna presión a excepción de "la presión constante de salir del mundo material y apartarse de él." (Ver PS # 1 arriba) Tanto en esta lección como en la de la semana pasada, la señora Eddy identifica esta mentalidad [imagen y semejanza de Dios] como clave para el método de curación de Jesús: "En este hombre perfecto el Salvador veía la semejanza de Dios, y esta perspectiva correcta del hombre sanaba a los enfermos. " (CS21, CS20 de la semana pasada, 476: 31-5) Mantente firme en tu identidad bíblica como "hecho a la imagen y semejanza de Dios" (CS1, 475: 7) y despertarás a la eterna satisfacción encontrado en Sal. 17: 15 (B5, CS15) y en la verdadera paz interior que despresuriza todas las presiones del mundo. Como Pablo prometió a los Filipenses (4, 7): "Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo..." ¡Que puedan nuestros corazones y nuestras mentes cantar al unísono con el Himno 263!]

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Nota del Director del Campamento: Lo que arriba hemos compartido es la última de una larga serie de Ideas Metafísicas Aplicables para la Lección Bíblica, aportada por diferentes Practicistas residentes del CampamentoCedarS y ocasionalmente por otros metafísicos. Este documento es un intento de iniciar un estudio más profundo y de alentar a la aplicación de las ideas encontradas en la Lección, de la forma en que están impresas en el "Christian Science Quarterly" y disponibles en las Salas de Lectura de la Christian Science. Las mismas - hechas en un primer momento para que todos los participantes del Campamento CedarS sintieran la misma concentración e inspiración que tenían en el Campamento - en ningún momento pretenden ser algo cerrado, definitivo o concluyente, ni una forma de sustituto del estudio diario de la Lección. Estos pensamientos son una inspiración del momento y se ofrecen para brindar un poquito más de profundidad, de base sólida y de aplicabilidad a algunas de las ideas y pasajes ya estudiados. Tú puedes inscribirte para que estas ideas de aplicaciones te sean enviadas por correo electrónico - el lunes de cada semana en inglés, o los miércoles se puede obtener una traducción libre: en alemán, gracias a Helga y Manfred, o en español, gracias a un equipo de Ana, Erick, Brenda y Patricio, o en portugués, gracias a los ayudantes de Orlando Trentini en Brasil. Una traducción francesa voluntaria por Rodger Glokpor, un científico cristiano de Togo (África Occidental) ha sido contribuida. ¡Gracias, Rodger y a todos los traductores! Ve ahttp://www.cedarscamps.org/ y haz clic en "Newsletters" para recibir gratuitamente estas traducciones.
Las referencias a las citas (B_ y CS_) de esta semana en las "Ideas Aplicables" son tomadas de la versión de la Biblia de King James y del libro de texto de la Christian Science: "Ciencia y Salud con clave de las escrituras". La Biblia y el Ciencia y Salud son el pastor de las Iglesias de Cristo Científico. La Lección Bíblica es el sermón leído en el Servicio de la Iglesia de la Christian Science, que se realiza en todo el mundo. La Lección habla individualmente a cada uno mediante el Cristo, proveyendo de entendimiento individual y las aplicaciones hechas a medida para cada persona. Nos alegra que leas esto que te compartimos y esperamos que encuentres útiles algunas de estas ideas en tu viaje espiritual diario, en tu profunda búsqueda en los libros y en tu inmediato contacto con tu Consolador y Pastor) La espiritualidad es tu estado innato, la que te conecta en todo momento con Dios (CSSS 258:30) El Cristo es el regalo de luz que Jesús nos hizo. Esta luz del Cristo, la luz de la comprensión espiritual, llega a nosotros y nos trae infinitas bendiciones. Entonces ¡diviértete desenvolviendo y amando la individualidad de tus regalos espirituales! Y luego, cualquiera sea el lugar donde te encuentres, ¡compártelos con todos como grandes bendiciones que inspiran Infinitamente!
¡Disfruta!

 

 

 

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