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Craig L. Ghislin, C.S., Glen Ellyn (Bartlett), IL
Posted Monday, May 11th, 2015

Los mortales y los inmortales

Mayo 11—17, 2015

Por Craig L. Ghislin, C.S.

Glen Ellyn, Illinois (Bartlett)

craig.ghislincs@icloud.com / (630)

830-8683

Traducido por Odectte A. Rodríguez

¿Qué lleva usted puesto? ¿Por qué lo lleva usted puesto? Lo que llevamos puesto puede indicar algo acerca de nuestra actitud, nuestro trabajo, o nuestro estatus. Dicen que deberíamos vestirnos según el trabajo que queremos tener. Hacer esto es una muestra de nuestro deseo de progresar en nuestro campo. A veces la apariencia puede ser engañosa, pero cualquiera que sea el motivo, la apariencia siempre hace una impresión en el observador.

Además de nuestra ropa, también podríamos pensar acerca de lo que “estamos llevando puesto” en términos de cuál es nuestro punto de vista, o cómo nos estamos sintiendo. Sin tener en cuenta nuestra apariencia externa lo que nosotros estamos en realidad llevando puesto es aquello que valoramos mucho en nuestro pensamiento. Las tempranas escrituras cristianas a menudo usan la imaginería del vestuario como símbolo para las virtudes diversas y rasgos de carácter. En Corintios II (B1) Pablo habla de estar “vestido” con inmortalidad. En el Texto áureo, Job está defendiéndose asimismo declarando que a todo lo largo de su vida él ha estado vestido con rectitud. En otras palabras, la cualidad de la rectitud fue tan visible para todos como la ropa en su espalda.

En la Lectura alternada, Pablo está escribiendo una carta para animar a Timoteo. Él señala que la fe de Timoteo es real. Pablo recuerda acerca de la fe mostrada por la familia de Timoteo. Podríamos concluir que Timoteo estaba “llevando puesta” su fe. Pablo le recuerda que él puede llevar esta fe con orgullo, y no tener vergüenza de ella. Podríamos decir que la calidad de nuestro pensamiento determina las cualidades de las que somos vestidos. Dios no nos arropa con miedo, sino con poder, y amor, y una mente cabal.

Nuestro trabajo sagrado no es algo que hagamos por nosotros mismos. Dios nos invita a entrar a este trabajo para llevar a cabo Su propósito. Jesucristo es el ejemplo más puro de lo que significa estar vestido de fe. A través de su demostración sin paralelo, la muerte ha sido abolida, y la vida inmortal revelada.

Pablo está apremiando a Timoteo, y a todos los creyentes a llevar su fe con orgullo y confiadamente. Cuando estamos vestidos de un genuino carácter cristiano, podemos estar seguros de que Dios nos ha ordenado, y nos ha dado la autoridad para llevar a cabo nuestra misión exitosamente, y por consiguiente, probar nuestra inmortalidad.

Sección 1: Un cambio de imagen de nuestro ropero mental

La Lección comienza con Pablo lamentando las cargas de la carne. Los teólogos cristianos tradicionales generalmente tienen la impresión de que habitamos nuestros cuerpos, y que a pesar de que el cuerpo es mortal, lo que ellos llaman “el alma,” o “el espíritu” de un hombre, en el momento de la muerte, será liberado y se eterniza. La Ciencia Cristiana [Christian Science] no hace la misma lectura de Pablo. La Ciencia Cristiana [Christian Science] toma literalmente a Pablo, y acepta el hecho de que somos ciertamente ya inmortales, y que lo que llamamos “un cuerpo” no es una habitación temporal para un alma presa, sino la mente mortal afirmando ser el hombre de Dios.

Aquellos en “este tabernáculo” (B1) son esos que creen que viven en la carne. Pablo está diciendo que los cristianos están cansados de la existencia mortal y no esperan ser “desnudados” – para ser almas que mueren dejando atrás su cuerpo – sino “vestidos” al aceptar la idea espiritual de un cuerpo verdadero y la vida inmortal. Cabe repetir que esto no es estar muriendo, sino adoptando la inmortalidad a través de la comprensión de la vida. Pablo insiste mucho sobre lo mismo en su Primera Epístola a los Corintios cuando él dice que no todo el mundo dormirá (morirá), sino que “todo será transformado” (caer en la cuenta de la existencia espiritual) (B2).

Esto parece estar mucho más cercano a la ascensión que a la muerte. La llave para este “despertar” es adoptar la inmortalidad. Los Efesios fueron recordados acerca de esto cuando fueron urgidos a “alejar lo concerniente a la vieja plática” (su pasada manera de vivir) el viejo (mortal) hombre; y revestirse del nuevo (espiritual, inmortal) hombre. La metáfora del vestido es utilizada a todo lo largo de las cartas de Pablo, queriendo decir que necesitamos llevar puestos, o ser vestidos de, el pensamiento espiritual. Metafóricamente, lo que pensamos es lo que estamos llevando puestos. “Porque el ocuparse de la carne” es muerte, pero “el ocuparse el Espíritu” es vida (B4).

Mary Baker Eddy extrajo una clara diferencia entre los así llamados mortales y los inmortales. Para ella, la inmortalidad no tenía nada que ver con la mortalidad, ni podría Dios jugar ningún papel en la creación del hombre mortal (S1). La creencia en la mortalidad es mala e irreal, y “no puede ser el resultado de un Dios infinito, el bien.” En la Ciencia Cristiana, el hombre no es un inmortal temporalmente alojado en un cuerpo mortal. El único hombre verdadero es inmortal, y ese es el único hombre que siempre ha sido, o que será (S2). Él que cree que él es mortal debe “unir sus pensamientos… con lo espiritual.” Entonces la luz de la verdad amanecerá, y cualquier tendencia de continuar pensando como un mortal se rendirá. Al igual que Pablo urgió a los cristianos a despojarse del hombre viejo, así también Mrs. Eddy insistió en que abandonáramos la manera de pensar basada en la materia, y nos despojáramos de ella como una prenda no deseada (S3, S4).

Nuestra Líder acepta completamente el punto de vista de Pablo que cuando “la última trompeta” suene el despertar a la inmortalidad ocurrirá en un instante. Pero ella nos recuerda que antes de que eso ocurra necesitamos empezar conscientemente desvistiendo hábitos y pensamientos erróneos, y poniéndonos las prendas de vestir del verdadero “carácter cristiano” (S5).

Ella mantiene categóricamente que los mortales y los inmortales no son lo mismo. Los inmortales son creados a imagen de Dios, y nunca dejan ese estado inmortal del ser. La mortalidad es sólo una creencia que desaparece cuando el hombre comprende su ser real (S6). Éste es un punto clave: Los mortales no se convierten en inmortales. Y los inmortales no son místicamente liberados de grilletes materiales. Los mortales son irreales desde el principio. Los Inmortales son los únicos hijos verdaderos de Dios.

Sección 2: Tú no puedes esconderte de Dios

Jonás tenía una misión que cumplir, pero él se negó a cometerla (B5). Podríamos decir que él fracasó en ponerse el manto de la responsabilidad y el deber que a él le fueron dados para llevar puestos. Él fue hijo de Amittai. Amittai quiere decir “verdad.” Como un hijo de “verdad,” él conocía lo que supuestamente debía hacer, pero en lugar de ir a Nínive, él fue en la dirección contraria. Hay diversas teorías en lo que se refiere a por qué él desobedecería una orden directa de Dios. Según John Gill (1697–1771) algunos piensan que Jonás estaba más preocupado en la gloria de Israel que en la gloria de Dios, y que a él le desagradó la idea de presentarle el Verbo de Dios a una población gentil. Él pudo haber temido que los paganos de Nínive se arrepintieran, y que hicieran ver mal a los Hijos impenitentes de Israel. Cualquiera que fuera la razón, su desobediencia no fue aceptable, ni podría él tener éxito en evadir la orden de Dios.

¿Ha evitado usted alguna vez hacer algo que sabía que debía hacer, incluso conociendo que Dios le estaba guiando para hacerlo? Nos enteramos rápidamente en tales casos que no podemos desobedecer a Dios y lograr evadir toda responsabilidad. En el caso de Jonás, una tormenta aguda surgió cuando él estaba tratando de escapar. Los marineros supersticiosos a menudo le atribuyen las tormentas y el peligro a poderes más allá de ellos, así como en este caso donde todo el mundo a bordo le rezó a cualquiera que fuera el dios que ellos adoraban. También se tomaron pasos humanos para aligerar el barco, para conservarlo a flote.

Pero cada esfuerzo humano fracasa. Jonás entretanto, está durmiendo (sin duda bajo cubiertas). Su habilidad para dormir en medio del revuelo indica que él está en un estupor inducido por un estado de negativa espiritual intencionada. El capitán del buque le encuentra, y le pregunta cómo puede dormir él cuando están a punto de hundirse. ¿Por qué no ora él como todos los demás? ¡Aquí tenemos un profeta que supuestamente debía estar entregando un mensaje a una de las ciudades más poderosas en el mundo, siendo reprendido por el capitán de un buque! A veces nuestra llamada a despertar viene de una fuente inesperada.

Mientras Jonás está todavía reacio a deponer su desobediencia, la tripulación echa suertes en un último esfuerzo para descubrir quién es el responsable de esa condición tan riesgosa. La suerte cae sobre Jonás y él admite su abandono del deber, y continúa diciendo que si le arrojaran por la borda, se salvarían. La tripulación, conmocionado por la desobediencia de Jonás, lo echa adentro del mar, y la tormenta se detiene. Pero Jonás no está liberado de su responsabilidad. Un “gran pez” le traga, y allí él pasa tres días y noches.

La historia de Jonás caracteriza el comportamiento mortal. La mayoría de las personas conoce la diferencia entre el actuar correcto e incorrecto, pero a menudo hacen lo incorrecto de cualquier manera. Piensan que pueden escaparse de los mandamientos de Dios, incluso esconderse dónde creen que la ley de Dios no los alcanzará.

Pero tal comportamiento no es natural para el hombre de Dios. Como se mencionó anteriormente, la teología tradicional enseña que el hombre es una entidad atrapada en una forma material cuyo único camino para la libertad es librarse del cuerpo. Sin embargo, ese no es el hombre de verdad. El hombre verdadero nunca ha comenzado en un cuerpo material. El hombre verdadero es el reflejo de Dios (S7).

Independientemente del rango o el estatus – ya sea como parte de una sociedad pecadora, o de un profeta desobediente – la maldad será expuesta y derrotada (S8). El conflicto entre el bien y el mal, lo real y lo irreal, lo inmortal y lo mortal se desarrolla tanto individualmente como colectivamente. Finalmente, “el error mortal desaparecerá en una quimicalización moral” (S9). Mrs. Eddy usa el término “quimicalización” para describir la “agitación producida cuando la Verdad inmortal está destruyendo la creencia mortal errónea” (S10).

En una ocasión ella compara la quimicalización moral con la mezcla de un ácido y una base (Ciencia y Salud, 401:7-11). Unos cuantos años atrás, vi esta analogía en actividad cuando estaba neutralizando un recipiente de ácido de batería con sosa de hornear. La reacción fue apenas contenible. Diluirse en las verdades de Ciencia Cristiana causa una reacción en nuestras vidas. El resultado neto es curación, renovación, tonificación espiritual y purificación (S11). La mortalidad y la inmortalidad son incompatibles, y cada maldad mortal “debe desaparecer para dar lugar a las realidades que pertenecen al hombre inmortal” (S12).

Sección 3: La experiencia dolorosa impone obediencia

El salmista es bien consciente de que el hombre nunca puede estar en un lugar fuera del cuidado de Dios (B6). No es que Dios nos sigue en, y a través de una existencia mortal; sino que nosotros en realidad vivimos en Dios, el hombre es inmortal, y dejaría de existir si alguna vez fuera separado de Él.

Algunos perciben que los tres días de Jonás en la barriga del pez (B7) prefiguran los tres días de Jesús en la tumba. Para los propósitos de esta lección es de alguna relevancia, como Jonás entra en el mar vestido de pensamientos mortales, y emerge luego de tres días con una visión mucho más elevada. Cualquiera que sea el punto de vista, los tres días representan el tiempo necesario en un lugar muy oscuro para lograr una transformación necesaria. Jonás dice: mi “alma desfallecía.”

La Concordancia Exhaustiva de Strong de la Biblia muestra que la palabra “desfallecía” [fainted] significa “cubrir, o vestir.” De las profundidades, Jonás ora, reconociendo su necesidad de cambiar su ropaje mental, y su llamada es contestada. La oración de Jonás es simbólica de la oración profunda de arrepentimiento que se levanta del corazón de quienes se han dado cuenta de su error, y ansían reconciliarse con Dios. Esa experiencia no le deja donde le encuentra – en medio del mar – sino que lo trae sin ningún daño de regreso al curso que Dios había decidido para él desde el principio.

Aquellos que voluntariamente se han desviado de la dirección de Dios y visto su necesidad del arrepentimiento pueden identificarse totalmente con la oración de Jonás. Nuestra Líder îo evita>"nim}isýinuyo e|9va~or ee lms “m|pevmen{mas¾golozosk{ (S93)/,Elîa dice que éótas nos ayudqn a apartarnïs del pecadoî Ella tambiéî señala que ås comparativçmente fácil “desear la Veódad” que “deshacerse del çrror.” No haÿ atajos para¤entender, y öracticar Cieîcia Cristianç. Tenemos que luchar por eso. Eso significa1vestkrnïs!du¤rewti|udl$yaecgndonas todo2eòror> Te~emos que ·grewo}as hcgks$dios”¤pawe |esxojavoow7vel1pecaf`ù la0íorvalydal (s55/."Eóto#qugde!tcse{û uifïgk~lðper es2el(únigo!caoin¥hasù{ lñ"inírtý~idgu.

Qlgwos yueäun öyciü{r ñrqõe etán"treoupa|os le que ql abmndo~ar,|as¡{reånciás mÿrtaü}s ìs õ}edë pré~ar¤|e wu i~}ivmdualmdal> Eso es<pozque°}ieþ{an¥que¤u ømrsÿ~alùmadèøýíëîë¤íûªüï¸òíëìíçîôï¡ûïÐíúï¨îáèùûýªüîé}ù|a(pessïnwlyvqd`huoc~a4no es0smno ul trajm(fa}so0ôe|`þwïsaoign~o6oorual. [ól`pode}o{,g~kï~÷rcr!s}{é~ms soo(zmqlmentuh›ibwn|ïannocn{ avesi{ ~oz,ul Espýzktw–h{eåsï,!cn{a~zareosn}nmpesferuhne!vmsmimowo8y~kcciû~ oé{,qllá duhk}i}ywyõr0mwrõrcnzcja~osian>

oNo(tmnemowh{}e(hacer todo esto en un salto. Incluso Mrs. Eddy le dijo a sus estudiantes que a veces es mejor tomar pasos dobles para llegar al mismo lugar que tantear con un enorme paso, y el riesgo que esto implica. Ella nos dice a nosotros “que emerjamos suavemente de la materia al Espíritu” (S15). Ahora otra vez, eso no quiere decir que estemos en verdad en la materia del todo, sino que necesitamos cambiar nuestra manera de pensar, y demostrar más espiritualidad “a través del mejoramiento de la salud y la moral,” así probando nuestra inmortalidad. Jonás pensó que él podría terminar todo ello para evadir su responsabilidad, pero eso simplemente no funciona. El único camino para la paz y la inmortalidad es a través de la comprensión y la demostración de la vida.

Sección 4: El vestido del arrepentimiento

La misión de Jonás era convencer a la gente de Nínive de arrepentirse. Habiendo admitido su propia necesidad del arrepentimiento, él estaba listo completamente para emprender su tarea. Jonás atrevidamente les implora a los Ninivitas que cambien su mal camino, o afronten cierta destrucción (B8). La gente inmediatamente acepta la exhortación, y comienza a hacer correcciones. No sólo todo el mundo en la ciudad comienza a ayunar, todos ellos se despojan de su indumentaria y se visten de cilicio y cenizas. ¡Incluso el rey y su corte se despojan de sus túnicas de decadencia, y se visten de cilicio y cenizas también – y no sólo la gente, sino que también su ganado! El cilicio estaba usualmente hecho del pelo de la cabra gruesa y se llevaba bien pegado al cuerpo. Era un símbolo del arrepentimiento que les recordaba los efectos abrasivos del pecado con cada movimiento que hicieran.

Claramente estas personas estaban cambiando, figurada y literalmente, la vestimenta (el pensamiento) de lujo por la tela áspera, incómoda del arrepentimiento. Ellos ayunaron de algo más que de comida. Albert Barnes (1798–1870) explica con detalles el significado de ayunar: No deje que solamente la boca ayune; deje a los ojos también, y la audición y los pies, y las manos, y todos los miembros de nuestros cuerpos. Deje a las manos ayunar, limpias de rapiña y de avaricia! deje a los pies ayunar, refrenándose de ir de retorno a las vistas ilegales! deje a los ojos ayunar, para aprender a nunca moverse en pos de objetos bellos, ni verse curiosamente en la belleza de otros, porque la comida del ojo es lo que contemplamos. Deje al oído también ayunar, pues el ayuno de las orejas es no oír detracciones y calumnias. Deje a la boca también ayunar de reproches y palabraavanas>$

Éswe mw ju{kmente$g|apvinckxio duelo q}m$vwrtqterementupñuimsg`leki0qywoa~. Ns Nino}}cs sin"mksiva,0momudiavmmentu0seeeooenlaroo,e{f{õ skudco nue gon{erwida/ Wl`uer}ó~(dm!f}os.tkoog8luoav©tan%proototcomovmì ugcafo*esacîandonido/ Nugsvro lybzo*fe tezto+~os disw&qug ~eczgspuestm0dí0los*Nioi~{|a{ iacig!Joîãs0us uë%toto nos!mo}rzg{!ruedgn,resgk{onq2sk van sïlo&oonociera~aywm©)~eregdgvo*{gunles!wqiritual (S16). La oposición a la espiritualidad depende de qué tan profundamente estamos sumergímos¸e~4la erró~ea mançra de pensar. Pçro ìas bwenqs nwicias won que e resis}wncëa dwminuirã$según svecemos¢uspiritý{lmente. Si quewemos saber cómo nos desempeñamos, necesitamos hacer el nwlance íu “donde están uwestos ~wes~ros yfe{tos” (S17). Le prestamos servicio a lo que amamos, y si queremos más a Dios¨yue el åvror, sÿ§ûÿflejñòû*ïîðouestras ûïëÿones.

_rs.©]ddy sabía que ån proce{o du de{zojarse°tel(homvre viej$no0es váci|. Eü|a incita a la paciencia, pero mientras más pronto comencemos,2menor ([18­/ Lí parte importante6es que ëmeî{ams a ocu|wrnos e~$ello do~dequies que estemos. Es de mucha ayuda record}vnos quu2por má6que la#wxistenkya material parezca real, no somos mortses del todo, y nunca lo fuimos. “El ho}vre vermwdero ew6espirital e i~ortal”<*S19). _wando coprendamos el hïÿûÿ Cieÿþÿ÷ico ýÿ÷«somos inmort÷ì÷ÿ, laÿ­ÿÿeencíÿÿ°de mÿÿýñlidaõÿüïrderÿÿ»ÿu poþõÿ³aparýïþí (S2»»¯±Una ÿÿþýranzí«~ÿco eþý÷ûiastë±þÿ que¾ÿïþríams ganar)victori}6sobre |s morta}dad no}nogrará}~uestra meta. Deceríamos°|oáò.uþãaqÿ÷icùón æévmõ­%y devõòïqýïs<öïnernos"la vest{menta üe ewpirmwua~idad con nm confianza que viene con la autoridad espiritual.

Sección 5: El vestido de la curación

Cristo Jesús siempre llevaba puesto el “vestido de la curación” Él estaba motivado por la compasión, y trajo el poder de su pensamiento sagrado para cada circunstancia. Las multitudes viajaron en tropel a él en busca de curación. En Mateo, nos es dicho que las personas buscaban tocarle, incluso el borde de su vestido (B9) con la expeotuc}ûnude0we~2{aogdo.0El bo{ves|en*u}w%seh zasmó,n9fg un*vgztat&}n vordm.%oomo)tensm{ aseca eg,ûm>tEnc}l anmwuo(Ywrae,6mos0xoonrow2lnmvisunypwes}e0wún{sqs.doucuqtz gsyuins kn"jos~as(atates en²ulmas. Usta$yrgnta*uvolwgkonû en!ult|elniui ,}mmgd;/ Law bzles0ustibsn0in}í pqro"resozda~le²a)ssna!ho}be°j}vÿ(ne3su soóponsari|odil(pam w}mpnyrpco~ los mknda|ow8dm$Dmos.xLastbrlss ewueban quutasgeo vimos0n}ds.rwpreswotqod%lss#|eyes(vm4]omsës$y estejcn aloí"coo(uo*rectetoryo0sonsuc~tm.pa{g%oqoinar en la ley de Dios (http://www.therefinersfire.org/tallit.htm).

Al llevar siempre puesto el manto de la curación, Jesús enseña que no podemos superponer el nuevo vestido de la inmortalidad sobre los viejos harapos mortales (B10). Ambas parábolas acerca del nuevo paño, y los odres de vino muestran que no podemos tomar nuestro nuevo método de vivir e intentar parcharlo sobre los viejos hábitos, o intentar poner nuevas ideas inmortales en viejos estilos de vida mortales. Como Pablo señala, cuando venimos en Cristo, nuevas criaturas somos (B11). Los viejos hábitos son completamente desplazados por los nuevos.

Ciencia y de Salud suele también utilizar la metáfora de la vestimenta. La tradición sostiene que Jesús llevaba puesto un vestido que era de la más alta calidad– tejido sin costuras. Por supuesto que esto simbolizaba su calidad de pensamiento también. Deberíamos aspirar a la misma consistencia en nuestras vidas cuando nos ponemos nuestra vestimenta cristiana (S21). Nuestro libro de texto también es claro en que no podemos andar en dos direcciones diferentes al mismo tiempo. Tenemos que vaciar nuestros pensamientos de mal y “desnudar el error” (S22). No debemos desear agarrarnos de cualquier parte de la mortalidad si esperamos tener éxito en adoptar la inmortalidad. Tenemos que llevar puestas nuestras naturalezas espirituales como un vestido, y probar nuestro progreso en la práctica de la vida (S23).

Una vez conté una historia que hubo una practicista que estaba haciendo un fantástico trabajo de curación, y los representantes de La Iglesia Madre la fueron a visitar para preguntarle que la hacía tan exitosa. Ella contestó que ella utilizó “el tratamiento Cristo.” Ella estaba refiriéndose a Ciencia y Salud 369:16 (S24). Ella supo que no había dos vidas – una mortal y otra inmortal – sino sólo una, la inmortal. Ella no sólo llevó puesto el vestido de la curación, sino que vio que los otros lo llevaban puestos también. En la Ciencia Cristiana, es algo imposible que la materia pueda estar entretejida con la mente, resultando en un mortal. El único hombre genuino es inmortal, y es “indestructible y eterno” (S25).

Sección 6: Vestidos por Dios

Como hemos dicho, podemos decir a mucho acerca de alguien por lo que está llevando puesto. A menudo las personas quieren su ropa para significar su estatus, su actitud, posición, e intención. Pero, las apariencias externas pueden ser engañosas. Ya sea verdadero o falso, cualquier cosa que uno ve siempre le da inicio a una respuesta de cierto tipo, y enciende una opinión inmediata. Hemos estado considerando los conceptos de que los pensamientos y las cualidades que mantenemos acerca de nosotros mismos son como un vestido que todos pueden ver. Al describir cualidades de Dios que el ojo no puede ver, el salmista también usa el símbolo de la vestimenta para ilustrar la supremacía y el poder de Dios (B12). El profeta Isaías extiende esa línea de razonamiento para bosquejar las cualidades espirituales que Dios imparte al hombre, también en el sentido de ser vestidos por Él (B13). Dios viste al hombre de la cabeza a la punta de los pies con las mejores túnicas de salvación, rectitud, y estatura sacerdotal para las ocasiones más altas. El Revelador alaba a Dios, enumerando siete cualidades que haríamos bien en poner en nosotros mismos: Bendición, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder, y fuerza. Reconociendo esto como debido a Dios, aceptamos el poder que nos conduce a percibir el regalo último de la vida eterna (B15).

Mientras la teología tradicional empieza con la premisa del hombre como un pecador mortal, en la Ciencia Cristiana comenzamos con la premisa de que el hombre “es, no será, perfecto e inmortal.” Sin embargo, esto sólo será evidente para nosotros según cedemos al pensamiento material y admitimos “las realidades inmortales del ser“(S26). “Los hombres y las mujeres inmortales” de la creación de Dios son “modelos del sentido espiritual” (S27). Llevan siempre puestas las túnicas de rectitud y el vestido de la curación que trascienden la apariencia externa. Queremos vestirnos nosotros mismos de pensamientos sagrados, y espiritualmente bien iluminados que irradien la gloria del Alma. La luz de la Ciencia divina penetra debajo de la superficie de las vestiduras materiales bajo las cuales yace la idea verdadera de Dios (S28). Rindiéndonos a este sentido verdadero acerca de nosotros mismos, le permitiremos a nuestra vestimenta Cristo arroparnos en todo momento. A menudo pensamos acerca de este proceso de despojarnos de lo viejo y revestirnos de lo nuevo como de una lucha.

Pero, nuestra Líder dice “no podemos evitar a ser inmortales” (S29). La Ciencia Cristiana explica por qué, y lo que nos corresponde es conscientemente dejar ir al viejo hombre que afirma ser nosotros, y revestirnos para el éxito, dejando a Dios vestirnos de rectitud e inmortalidad.

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