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[! Domina las creencias materiales con la comprensión de la Totalidad del Espíritu!]

Craig L. Ghislin, C.S., Glen Ellyn (Bartlett), IL
Posted Monday, March 14th, 2016

[! Domina las creencias materiales con la comprensión de la Totalidad del Espíritu!]

Ideas de Aplicación Metafísica para la Lección Bíblica Semanal sobre el tema: Materia

Marzo del 14 al 20 del 2016

Por Craig L. Ghislin, C.S. Glen Ellyn, Illinois (Bartlett)

craig.ghislincs@icloud.com<mailto:craig.ghislincs@icloud.com> / (630) 830-8683

Traducción libre de Odectte A. Rodríguez, autorizada por Warren Huff.

¿Has escuchado alguna vez algo tan profundo que te ha hecho dudar justamente acerca de todo lo que pensabas que tú sabías? Es posible que la idea fuera tan notable que te haya hecho dudar de si alguna vez la pudieras comprender. Las palabras del Texto áureo son la culminación de una lección que muchas de los oyentes de Jesús encontraron demasiado para soportar. Como sus discípulos exclamaron: “Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?” (Juan 6:60). Jesús respondió a su desconcierto, “… el espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha;… ” En contexto, Jesús estaba explicando que los discípulos le deberían poner atención al mensaje de su lección en vez de quedarse atascados en la metáfora. Pero él estaba más allá de lo que muchos podrían aceptar. La historia continua para decir, “desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él” (Juan 6:66 *).

Para el sentido humano, la idea del Espíritu siendo la única fuerza vivificadora; y la carne, o materia, siendo inútil, es todavía “una palabra dura”. Como hemos notado antes, la popularidad de la ciencia ficción y las fantasías sobrenaturales comunes en el entretenimiento, indican una cierta fascinación con la idea de que las leyes de la materia, el tiempo, y el espacio, no son tan fijas como parecen. Sin embargo, el pensamiento de Dios, el Espíritu, como el poder que domina la materia parece demasiado para soportar.

La Lección Sermón de esta semana no obstante nos muestra que no hay provecho en la carne cuando la realidad del Espíritu es comprendida.

En la Lectura alternada los hijos de Israel son amonestados para no seguir las supersticiones y los cultos idólatras de sus captores Caldeos. Los objetos paganos de culto estaban hechos de madera, piedra, y metales preciosos. Pudieron haberse visto impresionantes, pero no eran nada más que estatuas sin vida, impotentes. En los tiempos modernos el culto a los ídolos ha sido sustituido por la adoración de las leyes de la materia. Las leyes materiales parecen impresionantes, pero como los ídolos de ayer, son impotentes para dañarnos o ayudarnos. ¡Son como Jeremías dice, “enseñanza de vanidades,” o, como La Biblia Amplificada la pone, “es una enseñanza de falsedad, vacuidad, y futilidad!”

Sección 1: Dios es Todo; la materia es nada.

Como siempre, esta Lección comienza con Dios. Las Sagradas Escrituras aseveran que Dios creó todo lo que existe, y no comparte Su poder con nada más (B1). Desde el principio, podemos ver qué tan diferente es esto de la suposición general de que las leyes de la materia gobiernan cada aspecto de nuestras vidas, y cada acontecimiento en el universo. Isaías nos recuerda que Dios no es meramente el poder más grande, sino el único poder. Con este fin, el profeta continúa aconsejando “todas las personas en la tierra, de cabo a rabo, arrojen fuera sus ídolos, y conviertan sus ojos y corazones hacia mí [Dios], esperando salvación de mí [Dios], y sólo de mí [Dios]” (B2) (Paráfrasis por Matthew Poole 1624-1679). Siguiendo el razonamiento del salmista en la cita B3, Juan Calvino (1509-1564) comenta “se deduce que nada que es dictado por el juicio de la carne es bueno o sólido.” El salmista tiene la certeza de que él nunca se olvidará de su devoción por la ley de Dios, y él la observará “de todo corazón.” (B4).

Es bien conocida nuestra inclinación a adornar estos pasajes bíblicos. Pero debemos realmente hacer una pausa, y tomarnos el tiempo para examinar qué tan de cerca estamos apegándonos a estos nobles puntos de vista espirituales. ¿Qué significa para nosotros observar la ley “de todo corazón”? ¿Estamos realmente comprometidos para seguir a Dios como el salmista? ¿Ponemos la ley de Dios por encima de todo – incluso la así llamada ley material? Según Albert Barnes (1798-1870) la frase “Aparta mis ojos, que no vean la vanidad” significa, “Has mis ojos pasar rápidamente de tales objetos, que no los pueda mirar, no los pueda contemplar, no puede pensar obsesivamente en ellos.” Haríamos bien en prestarle atención a esto hoy en día, pues el mundo nos exige constantemente que enfoquemos nuestra atención en las condiciones y afanes materiales.

Nuestro libro de texto no desmenuza las palabras asegurando, “El reino de lo real es el Espíritu” (S1). Esto significa que la materia, lo opuesto del Espíritu, es irreal. Ciencia y Salud procede a decir que la materia es “un concepto humano” y un “error de declaración.” Un “concepto” es algo que uno tiene cuando sus ojos están cerrados. Es una imagen en la mente. Esto significa que la materia no es una condición tangible. Esto es corroborado por la explicación de que “la materia es un error de declaración.” La materia no es una condición, es una declaración falsa.

Nuestra Líder dice que la Ciencia “asesta su golpe principal a los supuestos fundamentos materiales de la vida y la inteligencia” (S2). Explicando la naturaleza mental más allá de las cosas, nuestro libro de texto nos dice que la Ciencia “excluye la materia, resuelve las cosas en pensamientos y reemplaza los objetos del sentido material por ideas espirituales” (S3). Esto está tan bellamente establecido, que no sirve de nada intentar elucidarlo. Simplemente considere cuidadosamente lo que quiere decir.

Nada referente a la materia es real. No somos el producto de generaciones de ADN o “cosas estelares”. Somos “linaje del Espíritu” (S4). Sin importar cuan arrobadoras e interesantes nuestras historias humanas a veces son, la historia humana es una mezcla de lo bueno y lo malo. Sigue un patrón que conduce a la defunción inevitable. La Señora Eddy se dio cuenta de que no tenemos que aceptar ese patrón material. No le debemos lealtad a las leyes materiales porque Dios nunca tuvo nada que hacer con ellas (S5). Nuestro único estatus e historia real están en y son de la Mente divina.

Sección 2: La condición material es solo una ilusión.

Los hijos de Israel estaban sufriendo bajo la esclavitud de los egipcios y Moisés recibió el mensaje de Dios que era su tarea sacar a su pueblo a la libertad (B5). Ésta puede ser una lección objetiva para nosotros. A veces el cuadro material puede parecer infranqueable, pero es nuestro trabajo superarlo y encontrar el rumbo hacia la libertad. Moisés estaba comprensiblemente indeciso, dudando de su habilidad para cumplir con la orden. Pero Dios le da dos señales con el propósito de fortalecer su determinación (B6).

Muchos comentaristas señalan el simbolismo en las viejas historias bíblicas pero realmente no arriban a las interpretaciones espirituales. Por ejemplo, Barnes señala que la vara convirtiéndose en una serpiente representaba el poder reverendo del Faraón, y la orden de Dios para tomarlo por la cola simbolizaba el poder que Moisés tendría sobre sus enemigos. Adicionalmente, Calvino repara en que Moisés primero se encoge despavoridamente a la vista de la serpiente, al igual que él se reprimió de la orden para confrontar al Faraón. Calvino también mira la segunda señal – la mano de Moisés poniéndose leprosa y después siendo restaurada – como el poder de Dios para restaurar los años aparentemente gastados de Moisés en el desierto y así traerlo de regreso a la salud y la prosperidad. Cualquier sea el punto de vista al respecto, esta historia es un ejemplo del miedo subsanándose cuando el poder de Dios es revelado. El salmista tiene completa confianza en Dios permitiéndole ser valiente haciendo frente a cada reto de la carne (B7 **).

Reforzando el hecho de que la materia no es más que un falso estado mental, Ciencia y Salud nos da la definición espiritual de “carne” como “un error de la creencia física… una suposición… y, una ilusión” (S6).

Sin importar cuan interesantes e intelectualmente provocadores, los comentarios tradicionales puedan ser, Mary Baker Eddy tuvo una vista muy diferente de la experiencia de Moisés. Ella reconoció la importancia de Moisés superando su timidez, pero encontró que la lección de Moisés debe ser alcanzada mucho más allá del contexto de la historia. Ella vio a la serpiente como un representante del mal. Aunque los comentarios tradicionales de la Biblia enfaticen que la vara literalmente se convirtió en una serpiente, Mrs. Eddy la llama una ilusión. Aunque Moisés estuviera al principio alarmado por el cuadro ante su vista, la sabiduría divina prevaleció, y lo dejó manipular a la serpiente cuando él se dio cuenta de que “era realmente sino una fase de la creencia mortal” (S7). La lección quedó acentuada cuando su mano se volvió leprosa en un momento, y completamente restaurada al siguiente. Moisés se percató que el cuadro ante los sentidos nunca fue real.

Esa es una lección que podemos usar. Las condiciones de la materia siempre son ilusiones (S8). Éste es un punto vital –incluso por un instante – si admitimos que la materia existe, al mismo tiempo estamos admitiendo su realidad. Si negamos la existencia de la materia, nosotros “podemos destruir la creencia en condiciones 33 materiales”. Cuando el miedo de Moisés le dejó, él fue capaz de manejar la serpiente, y ella fue restaurada en una vara. Cuando perdemos nuestro miedo de la materia y la enfermedad porque sabemos que son irreales, podemos manejar esas creencias y hallar curación.

Sección 3: El alimento no tiene poder para ayudar o dañar.

La Biblia promete que todo nuestro sustento viene de Dios (B8, B9). Elías tuvo la oportunidad de probar esto cuando él estaba de visita en Gilgal pasando un tiempo con un grupo llamado los hijos de los profetas (B10). Había escasez de comida en la tierra, y cuando llegó la hora de la comida, una parte de los estudiantes de Elías recogieron hierbas y calabazas para un estofado simple. Los ingredientes escogidos resultaron venenosos, y ellos apelaron a Elías por ayuda. Los eruditos que piensan que han identificado la suerte de planta que pudo haber envenenado el potaje están de acuerdo que la comida a solas no habría aliviado el problema tan rápidamente.

Por consiguiente, todos están de acuerdo que ésta con seguridad es una demostración del poder espiritual sobre una situación material riesgosa para la vida.

En Mateo Jesús nos enseña a “No os afanéis por vuestra vida, que habéis de comer o que habéis de beber” (B11 **). Adam Clarke (alrededor de 1760 - 1832) escribe que la traducción griega más apropiada de la frase “No os afanéis” quiere decir “preocupación ansiosa”, o “distrayendo la mente.” Aunque raras veces nos encontremos comiendo alimentos venenosos obvios hoy en día, constantemente estamos siendo avisados de los peligros de los aditivos artificiales y GMO que se encuentran en nuestro suministro de alimentos. Esta es una oportunidad perfecta para aplicar la instrucción de Jesús de “No os afanéis”.

La Señora Eddy nos provee de reglas abundantes que nos enseñan cómo evitar la ansiedad sobre el alimento. Ante todo, ella confía completamente en que todo el sustento que necesitamos viene de Dios (S9). Ella también se dirige a la creencia de que la comida tiene el poder para ayudarnos o dañarnos. Debido a que Dios provee todo lo que necesitamos, podemos estar seguros de que la provisión de Dios es segura y nos da salud. Las leyes de la materia no tienen nada que ver con la creación de Dios, y la Mente cuida de todas Sus ideas. Nuestra Líder nos advierte que mantengamos a raya los conceptos humanos falsos (S10).

“los conceptos humanos que yerran” acerca del alimento se encuentran diariamente en los materiales impresos, en las ondas radiales y televisivas, y en línea. Si le damos al alimento cualquier poder para ayudarnos, inadvertidamente tomamos en consideración la posibilidad de que el alimento nos puede dañar. Puede parecer una simplificación excesiva, pero como Ciencia y la Salud nos dice, “El hecho es que el alimento no afecta la Vida absoluta del hombre” (S11). Si pensamos que el alimento nos puede dañar, confrontamos una elección: ya sea el alimento o el miedo tiene que ser abandonado.

La Señora Eddy se cuida de no dar la impresión falsa de que podemos sobrevivir sin alimento, pero ella permanece fiel a su premisa de que el hombre es inmortal, y que no vivimos en el cuerpo, sino en el Espíritu, como las Sagradas Escrituras aseguran (S12). Más arriba vimos que la Ciencia Cristiana resuelve cosas en pensamientos. Lo mismo es respecto al alimento. Para el sentido humano, comemos comida, pero en la medida que crecemos fuera de las creencias materiales, y caemos completamente en la cuenta de nuestro ser espiritual, nuestro sustento será meramente espiritual también (S13).

Sección 4: La materia nada tiene que ver con la Vida.

El cuadro material parece muy real para los sentidos. Los síntomas y las funciones corporales parecen estar ocurriendo sin que sepamos por qué, y nos volvemos temerosos de que el cuerpo nos gobierne en vez de Dios. Pero nuestro Dios es clemente, y Su “salvación” (B12 **) es nuestra para ser probada. Tres de los evangelios contienen la historia de Jesús sanando a la mujer con flujo de sangre (B13 **). Considerando las circunstancias materiales, su situación parece desesperada. Ella había estado sufriendo por doce años, había gastado cada centavo que tenía en tratamientos sin resultado, y bajo la ley judía ella era vista como inferior y considerada como impura. Los comentaristas dicen que el hecho que ella viniera por detrás de Jesús para no ser notada, indica qué tan avergonzada se encontraba debido a su condición.

Cuando ella estableció contacto con Jesús, ella fue sanada, y cuando él se detuvo a reconocerla, ella al principio se acobardó. Dado sus circunstancias y las costumbres de la época, podemos comprender el coraje que le tomó darse a conocer. Podemos ver cómo alguien que sufre una dolencia por un período de tiempo prolongado puede volverse mesmerizado y descorazonado. En circunstancias similares, nosotros también podríamos avergonzarnos y podríamos comenzar a preguntarnos si no merecemos ser sanados. Incluso podríamos ser tentados a tomar medidas materiales para remediar la situación, pero sin importar cuan real el cuadro material parezca ser, el Cristo puede disipar la oscuridad del temor, y traer la luz de la curación.

Hasta que nuestro libro de texto fue escrito, la creencia de vida en la materia se había mantenido por largo tiempo imperturbada. Pero la Descubridora de la Ciencia Cristiana la confrontó atrevidamente, y conquistó las pretensiones de la materia. Ella aceptó la verdad Bíblica de que el hombre no es material sino espiritual – hecho a imagen y semejanza de Dios (S14).

Cuando Jesús sanaba él no trabajaba desde el punto de vista de que la materia fuera real, y que él tuviera que hacerle algo a ella para hacer a un hombre sano. Él con regularidad resolvía cosas en pensamientos. Cuando la mujer hizo contacto con él, él reconoció su estado temeroso de conciencia y lo corrigió inmediatamente (S16). Mrs. Eddy describe este momento de la curación en su libro, La Unidad de Bien, 57:14: “Su consciencia pura lo discernía todo y pronunció este veredicto infalible; mas él no aceptó el error de la mujer ni por afinidad ni por debilidad, pues el error fue descubierto y rechazado.” A Jesús no le importaba lo que las leyes de la materia dijeran acerca de la vida o la salud. Ni le prestó atención a las leyes religiosas respecto a la higiene. Él hizo lo que nuestra Líder dice que debemos hacer – “abandonar el fundamento de los sistemas materiales, por muy honrados que sean por el tiempo,” (S17).

Mrs. Eddy había aprendido que el cuerpo no actúa por sí mismo. El cuerpo sólo hace lo que la mente mortal le dice que haga (S18). La única manera de controlar el cuerpo es comenzar con la mente mortal. Mientras la mente mortal afirma estar a cargo, el hecho es que, “Todas las funciones del hombre verdadero están gobernadas por la Mente divina” (S19). Ciencia y Salud nos dice que, “el cuerpo reflejará lo que lo gobierna (S20). Esta verdad puede ser tan libertadora para nosotros ahora como lo fue cuando Moisés se percató de que lo que él había visto era tan sólo una fase de la creencia mortal. Cuando vemos la verdad, nuestro temor se disuelve, y encontramos paz y curación.

Sección 5: Superando el tiempo y el espacio.

El salmista clamó a Dios, “enséñame tus estatutos” (B14). John Gill (1697-1771) dice que ésta no es una petición para saber más de la teoría, sino un deseo de aprender a practicarla. Calvino continúa diciendo que si Dios no fuera la fuente de nuestra iluminación, no reconoceríamos la verdad aunque estuviera enfrente de nosotros. Esto es porque los hombres a menudo son cegados a la luz por la gran confianza en su propia perspicacia. El salmista admite que la medida humana de tiempo es desconocida para Dios (B15).

Para el sentido humano, ciertamente, parecemos restringidos por el tiempo y el espacio, pero Jesús superó cada ley de la física – incluyendo el tiempo y el espacio – cuando él caminó sobre el agua, y movió una embarcación completa rápidamente a su destino (B16 **). Los comentarios intentan racionalizar y explicar estos acontecimientos tal como lo hacen en relación con la multiplicación de los panes y los peces, pero aquí otra vez, los Científicos Cristianos, en la seguridad de que la materia y sus leyes son irreales, saben que todas las cosas son posibles para Dios.

Nuestro libro de texto define “Tiempo” como “Medidas mortales; limites, en los cuales están comprendidos todos los actos, pensamientos, creencias, opiniones y conocimientos humanos; materia; error;” (S21). En lugar del tiempo siendo una ley fija, la definición de nuestra Líder prácticamente nos invita a poner en duda la creencia del tiempo. El pensamiento humano se ha acostumbrado tanto a las limitaciones de las así llamadas leyes materiales, que las personas han dejado cuestionarlas. Mrs. Eddy nunca aceptó la ley material, y nosotros no deberíamos aceptarla tampoco. Ella escribe, “Dios nunca decretó una ley material” (S22). Por consiguiente, no estamos bajo ninguna obligación de honrar una ley material de cualquier clase. No sólo deberíamos poner en duda la ley material, sino que somos advertidos de que la obediencia a tal ley, nos impide completamente de obedecer la ley espiritual (S23).

Mrs. Eddy se adelantó a su tiempo en cada avenida del pensamiento. Ella pronosticó que miraríamos hacia afuera desde las estrellas mucho antes de que los cohetes y los telescopios espaciales hubieran sido inventados. Ella también estaba segura de que un día, cuando nos despojáramos de la creencia de “materia sustancia,” podríamos viajar con el cuerpo de un lugar a otro tan fácilmente como lo hacemos en el pensamiento (S24). Eso podría parecer ciencia ficción, ¿pero, por qué? Cuando la comprensión espiritual es iluminada, los objetos del tiempo y de los sentidos “desaparecen” (S25). Para mí, una de las cosas más sorprendentes acerca de Mrs. Eddy es que ella no dejó nada afuera de su descubrimiento. Ella “lo incluyó todo” Ella razonó desde un punto de vista espiritual y desde ese punto de vista, cada ley material se desvanece. La carne verdaderamente “nada aprovecha.” Existimos en la Mente, y somos inseparables de ella. La Mente expresa Su idea, el hombre, eternamente (S26).

Sección 6: Dios es Todo-poder / La materia es nada.

Todos sabemos que el cuadro material puede parecer muy desalentador. A veces parece que somos lanzados impotentemente sobre las olas de los acontecimientos más allá de nuestro control, y lo mejor que podemos esperar es alcanzar la tierra de una vez. Pero sin tener en cuenta nuestra circunstancia, podemos encontrar consuelo en Dios (B17). El salmista alabó a Dios como “nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (B18 **). Pienso que podríamos decir “la ÚNICA ayuda en los problemas.” No importa qué revuelo nos rodee, Dios está con nosotros, y nos protege todo el camino. Más exactamente, estamos siempre a salvo en Dios, y nunca podemos ser separados de él.

Cada vez que suelo oír o leer el mandato “estad quietos, y conoced que yo soy Dios”, siempre he pensado que el mandato es para que estemos calmados, y sepamos el poder es de Dios, pero me he encontrado que en varios comentarios de la Biblia consideran el mandato de “estad quietos” como dirigido a las fuerzas que pretenden oponerse a Dios. ** Esto derrama una luz diferente sobre el asunto.

Cuando nuestro hijo estaba en preescolar él solía estar fascinado por los tornados. Entonces vimos una película con ese título, y él comenzó a cambiar de tono. Hablamos con él sobre cómo Dios es el único poder gobernando y protegiendo a todo el mundo. Poco tiempo más tarde, nuestra familia estaba acampando en una isla remota en el Lago Superior. La tormenta era tan fuerte que nuestra carpa estaba doblándose por la mitad. Nuestro hijo había aceptado todo lo que le habíamos contado sobre el poder de Dios, y él serenamente nos dijo, “No se preocupen. Yo dije, ' Paz, estad quietos.'” Su confianza encarnó el espíritu de este mandato bíblico.

Nuestra Líder nos dice que debemos dominar con maestría la creencia de que “la existencia depende de la materia… antes de que la Vida puede ser comprendida (S27). Lo podemos hacer. Las Sagradas Escrituras están llenas de ejemplos de la supremacía de Dios (S28) como son las vidas de cada uno de nosotros. En varias Lecciones Sermón recientes, ha sido señalado que veremos la realidad de las cosas en proporción directa en que nuestras creencias en la materia desaparecen, y esta lección hace lo mismo (S29). Alguna que otra vez, oímos a las personas hablando de “mente sobre materia” y relacionando esa frase con la Ciencia Cristiana. Pero en verdad, la Ciencia Cristiana enseña, no hay materia, todo es Mente, Espíritu (S30). Es más que una frase astuta o un pensamiento esperanzador. Es un hecho literal – “el espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha” Con esta comprensión podemos dominar con maestría cada creencia material.

[** Ver la versión Online de este Met (superior derecho) para la descarga de los comentarios de Cobbey Crisler sobre algunas de las citas bíblicas.]

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