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[Piensa de manera universal y actúa de forma individual! Recurre a Dios y mira hacia la Luz.]

Craig L. Ghislin, C.S., Glen Ellyn (Bartlett), IL
Posted Monday, June 13th, 2016

[Piensa de manera universal y actúa de forma individual! Recurre a Dios y mira hacia la Luz.]

Ideas de aplicación metafísica para la Lección semanal de la Ciencia Cristiana sobre el tema:

"¿Evolucionó el universo, incluso el hombre, mediante fuerza atómica?"

Para la semana del 13—19 de Junio, 2016

Por Craig L. Ghislin, C.S. Glen Ellyn, Illinois (Bartlett)

craig.ghislincs@icloud.com / (630) 830-8683

Traducción libre por Odectte Rodríguez Martínez autorizada por Warren Huff

Por 2500 años los humanos han estado teorizando acerca de los orígenes del universo, e intentando comprender de que está hecha la materia. Desde que Leucippus y Demócrito propusieron el concepto del átomo, cada teoría sucesiva ha tenido detractores y creyentes firmes, y lo mismo sucede con las últimas teorías. En términos generales, los partidarios de las religiones Abrahamicas han supuesto que un Ser o Fuerza llamado Dios fue el ímpetu creativo detrás de todo lo que existe; y que no obstante pueden haber leyes de la física que gobiernan nuestro universo, Dios es el Ser que puso todo en movimiento. Cuando Mary Baker Eddy descubrió la Ciencia Cristiana, ella postuló un punto de vista diferente. Para ella, Dios es ciertamente el Creador de todo lo que existe – sin embargo, Dios no creó la materia, y de hecho, Dios siendo Espíritu, no sabe nada acerca de la materia. Siendo este el caso, la materia nunca se creó realmente. La materia no es una condición del ser, sino una concepción errónea de la realidad espiritual creada por Dios.

El tema de la Lección de esta semana está dirigido a encarar estos temas. Aunque el mundo crea que el género humano está a merced de las leyes materiales, la Biblia no hace apologías en su declaración de que Dios ha creado toda la realidad y continúa gobernándola armoniosamente. El Texto áureo da fe de que mientras el género humano sólo puede adivinar el número de estrellas en los lugares más inaccesibles del universo, Dios conoce cada estrella por el nombre. Dios también sabe el nombre, o naturaleza, de cada una de Sus ideas. [El equipo de CedarS con frecuencia nos recuerda que por el solo reflejo de la única Mente, podemos de manera natural recordar los nombres y las naturalezas de cada campista y de todo lo que apreciamos.]

Lectura alternada

Basado en la premisa de que Dios creó todas las cosas, es natural que para comprender nuestro mundo y el universo, deberíamos empezar por mirar hacia Dios. Ese realmente es el comienzo de toda oración– mirando hacia Dios. Eso es lo que Jabes hace [en esta Lectura alternada (I Cron. 4:10)]. A todo lo largo de esta Lección vemos ejemplos de la falta de adecuación del conocimiento humano. Isaías representa a Dios como diciendo, “Preguntadme de las cosas por venir; mandadme acerca de mis hijos, y acerca de la obra de mis manos.” Mientras muchas traducciones enmarcan estas palabras como una pregunta, la versión King James las establece como una orden. El teólogo Albert Barnes (1798-1870) siente que esto es así para mostrar a los israelitas que en lugar de quejarse de los designios de Dios, y respetar Sus consideraciones, deberían inquirir de Dios, y deberían dejar ser instruidos en lo que se refiere a Su propósito. Él escribe, es “un deber inquirir a Dios respecto a los sucesos futuros.” Él parafrasea lo dicho por Isaías: “Yo solo puedo dirigir y ordenar los sucesos futuros; y es tu deber y privilegio inquirirme respecto a estos acontecimientos.” Parece natural examinar las cosas desde punto de vista de la observación humana. Los físicos y los científicos rutinariamente han investigado la materia para determinar los orígenes, y predecir el futuro de nuestro universo. Pero el profeta insta a todo el mundo en todas las situaciones a mirar hacia Dios para las respuestas.

La observación material es a menudo engañosa. En el frío del invierno la vegetación luce muerta, pero en la primavera todo vuelve de regreso a la vida. El cuadro humano a menudo se ve desolado, pero Dios hace que nuestra visión del cuadre cambie. No importa qué tan árida se vea, no hay escena humana que este más allá del poder transformador, creativo, renovador de Dios.

Sección 1: ¿Que vino primero?

Las Escrituras específicamente dan fe de que nada existió antes de que Dios lo creara. Adam Clarke (c. 1760-1832), teólogo y estudiante de varias lenguas antiguas señalo que la palabra hebrea para “crear” – bara – específicamente significa, “la creación de una cosa, o la aparición desde cero.” Él también dice que la redacción precisa del hebreo en Génesis 1:1 utiliza una partícula aparentemente insignificante “eth” para inferir un significado más profundo. Clarke cita al erudito judío del siglo 11 Aben Ezra que dice que las dos letras que componen la palabra hebrea es la primera y la última del alfabeto hebreo y “significa la sustancia de una cosa.” Por eso Clarke sintió que una mejor traducción sería, “Dios, en el principio creó la sustancia de los cielos y la sustancia de la tierra, ' o sea la materia prima, o primeros elementos, por medio de los cuales los cielos y la tierra se formaron sucesivamente.”

En Génesis, el primer acto de la creación fue la luz (B1). “Luz,” escribe Clarke, “es el médium por el cual todas… las otras obras son descubiertas, examinadas, y comprendidas, tanto como puedan ser conocidas.” El Nuevo Testamento también se refiere a la creación. “En el principio fue el Verbo… ” (B2). Este “Verbo,” o Logos, es la luz verdadera, la fuente de toda sabiduría que da ser, vida, conocimiento y razón a todo. Este sentido de luz es mucho más que una mera chispa de existencia – es aquello que abre el pensamiento a la realidad de la creación de Dios. Tal como la luz revela cualquier cosa que ilumina, la luz del Verbo ilumina la realidad espiritual del ser.

Como se mencionó anteriormente, Mary Baker Eddy tiene un punto de vista de la creación, totalmente diferente, de la teología tradicional. Ella comprendió que Dios nunca hizo el universo material, y aprovechó cada oportunidad para explicar por qué. Ella sintió que para comprender lo que la Biblia quiso decir, necesitamos comprenderlo desde un punto de vista espiritual (S3). En su exégesis del primer capítulo de Génesis, ella se ocupa de la anomalía aparente de la luz creada antes de la creación del sol (S1). Hubo otros teólogos tratando de explicar esto también. Por ejemplo Adam Clarke sintió que la creación de la luz antes de que el sol quiere decir lo calórico “el calor… sin el cual ningún animal ni planta podrían existir.” Mrs. Eddy miró la creación de la luz más desde el punto de vista del Nuevo Testamento, como “la revelación de la Verdad y de las ideas espirituales.” Esta interpretación coincide con la estimación de Clarke de que la luz es el medio por el cual todo lo demás es conocido. Ella explica el orden de creación como luz, reflexión, y formas inmortales, respectivamente (S2).

Para Mrs. Eddy la creación fue puramente espiritual, y Dios nunca podría crear nada opuesto, o desemejante a Sí Mismo. Más que una teoría, la comprensión espiritual de la creación trae liberación de los males de la carne.

Sección 2: Preexistencia y coexistencia

El salmista establece que más que la creación ser un proceso en marcha con el paso del tiempo, la creación sucedió con una sola palabra de Dios – “Porque él dijo, y fue hecho;” (B3). La obra de Dios está acabada y es permanente. Las teorías humanas no tienen prevalencia ante Su presencia. Albert Barnes escribe, “El las hace vanas, infructuosas, e ineficaces.” Con todo y eso, insistiendo en utilizar no importa qué observaciones y qué cálculos puedan hallar, el razonamiento humano continuamente compila sus teorías de cómo el universo se hizo una realidad.

De manera interesante, Adam Clarke, aun siguiendo la noción teologal tradicional de que Dios creó la materia, dice que la frase “el principio del polvo del mundo” (B4) quiere decir “la primera partícula de materia” o, “el átomo primitivo.” Él entendió que la frase significaba que la sabiduría existió “antes de que el tiempo fuese” y moró como, “un principio que podría ser comunicado en sus influencias para los seres intelectuales cuando eran formados.” El libro de Proverbios atribuye toda acción de la gravedad, el movimiento, y la actividad cósmica a la dirección de Dios.

El escritor de Proverbios habla de la sabiduría como una entidad, un principio inteligente que preexistió con Dios, no como un individuo, sino como una idea. Esto es cierto acerca de toda la creación. El hombre siempre ha preexistido con Dios como idea, independiente de la escena humana. La coexistencia del hombre y Dios es otro elemento clave para comprender la creación en la Ciencia Cristiana (S4). “La Mente crea Su propia semejanza en ideas,… ” (S5). El sentido material reduce estas ideas a creencias materiales, e intenta encarcelar a Dios dentro de Su creación. La teoría de un universo material es incompatible con la comprensión de que el hombre es una idea en la Mente (S6). La evolución describe la progresión de la creencia humana, pero las ideas de la Mente son ya completas y enteras (S7, S8). Tomando prestado de Webster, Mrs. Eddy define “idea” como “Una imagen en la Mente; el objeto inmediato de la comprensión” (S9). Dios crea ideas no cosas. Como he mencionado antes, en discusiones previas de la Lección, si Dios es la única Mente, y el hombre es la idea de la Mente, el hombre existe en Dios, no en la materia. Esto significa que somos espirituales ahora y siempre. No somos el producto de billones de años de evolución material. Somos vástagos de la Mente divina (S10).

Sección 3: ¿Hacia donde estas mirando?

A lo largo de cada día, nuestros pensamientos están enfocados en las cosas diversas; y las tensiones mentales de la música o las conversaciones están constantemente ocurriendo en la conciencia. A veces sólo estamos yendo a la deriva, y otras veces estamos tratando de resolver problemas, o estamos haciendo esfuerzos hacia curarnos. ¿Hacia dónde están nuestros pensamientos generalmente enfocados? ¿Dónde buscamos respuestas? El profeta nos alienta a “levantar en alto nuestros ojos” (B5). Todo lo que exista tiene su origen en Dios, y Dios continúa gobernándolo todo. Los antiguos a menudo usaron el orden cosmológico para simbolizar el poder gobernante de Dios. Señalando qué tan pequeño es el hombre comparado con la vastedad del universo también ilustraban la vasta diferencia entre la omnisciencia de Dios y la ignorancia comparativa del hombre. Jesús conoció bien las faltas de adecuación de la creencia mortal. Él siempre mantuvo su mirada fija en las realidades de la creación espiritual (B6). Su visión espiritual permeó ambos, su enseñanza y su curación. Jesús no fue un místico, sentándose arriba en una colina en alguna parte con sus ojos cerrados. Él estaba justo con la gente, y enseñó que la visión espiritual – el reconocimiento del reino de Dios – estaba disponible para nosotros aquí mismo.

Todos los comentaristas que he leído están de acuerdo de que la curación del ciego en Jericó simboliza nuestra disposición para cambiar inmediatamente las vestiduras de la creencia mortal por la oportunidad de ganar una visión espiritual verdadera (B7). En el Comentario de Adam Clarke de toda la Biblia publicada en 1832, él relata una anécdota de las colonias americanas enviada por predicadores itinerantes ingleses a finales de los 1700s: “Muchos, tanto blancos y como negros, fueron llevados a un conocimiento de Dios. Dos de ellos, un hombre blanco y otro negro, reuniéndose, comenzaron a hablar concerniente a la bondad de Dios para sus almas,… Entre otras cosas fueron inducidos a averiguar cuánto tiempo habían demorado en saber la salvación de Dios (una costumbre que alguna vez fue común entre personas verdaderamente religiosas); y cuánto tiempo tomó, después de que quedaron convencidos de su pecado y su peligro, antes de que cada uno recibiera una prueba satisfactoria de la misericordia que perdona. El hombre blanco dijo, ' estuve tres meses en el desasosiego profundo de mi alma, antes de que Dios le comunicara la paz a mi sucia conciencia afligida.' 'Pero fueron sólo unas dos semanas, ' le contestó el negro, ' desde que escuché por primera vez acerca de Jesús… hasta que recibí el conocimiento de la salvación.' 'Pero cuál fue la razón, ' dijo el hombre blanco, ¿’ por cual usted encontró la salvación antes de que yo lo hiciera?' 'Ésta es la razón, ' contestado el otro; 'ustedes los hombres blancos llevan mucha ropa puesta, y cuando Cristo llama, ustedes no pueden ir en carrera a él; pero nosotros los negros pobres tenemos sólo esto (señalando la alfombrilla o la tela que estaba atada alrededor de su cintura), y cuando oímos la llamada, nos quitamos de encima instantáneamente, y vamos en carrera hacia él.”

¿Qué tan dispuestos estamos a quitarnos de encima nuestras creencias materiales y correr para seguir a Cristo? Jesús señaló la diferencia entre su visión y la de sus seguidores. Él dijo que ellos miraban a los campos recién plantados y, de conformidad con los horarios humanos, veían la cosecha cuatro meses adelante. Jesús veía que la cosecha es ahora (B8). Jesús no fue místico, y él fue más que un predicador. Él nos enseñó a actuar (S11). Viniendo del Espíritu, somos espirituales, e inmediatamente capaces de probar nuestro estatus espiritual a través de la curación (S12). ¿Puede nuestra indagación en la materia por respuestas ayudarnos a percibir nuestras naturalezas espirituales? Nuestro libro de texto nos dice que “debemos mirar más allá de las formas evanescentes, finitas,” para “obtener el sentido verdadero de las cosas” (S13). El único lugar a mirar debe ser “el reino impenetrable de la Mente.” Entonces comenzaremos a ver cosas que nunca habíamos soñado. No podemos encontrar, o ver la realidad mientras “estamos sumergiéndonos en los bajíos de la creencia mortal” (S14). Tenemos que seguir los ejemplos de los profetas y de Jesús, y mirar las cosas desde un punto de vista más alto, espiritual. Entonces veremos lo que realmente acontece, y encontramos curación.

Sección 4: Las leyes materiales vencidas

Mrs. Eddy escribe en la página 86 de nuestro libro de texto, “la mente mortal ve lo que cree tan ciertamente como cree lo que ve. Siente, oye, y ve sus pensamientos.” El sentido humano está siempre mirando las cosas desde un punto de vista limitado, y aceptándolo como un hecho establecido. La Ciencia Cristiana nos enseña a no hacer eso. En los días iniciales del registro bíblico, existía tan amplia colección de variadas creencias acerca de los dioses como hay leyes materiales de la física hoy.

Pero el Dios de Israel fue único. Él no estaba sujeto a cambios o a antojos. Él era eterno – él que fue, es, y será, “inmutable, santo, sabio, justo y clemente” (Clarke). Este Dios está siempre con nosotros manteniéndonos, guiándonos, y sustentándonos en cada circunstancia (B9).

La historia de Jesús caminando en el mar hacia sus discípulos, en medio de una tormenta (B10) es tanto un caso sobre la cuestión del poder de la Verdad para declarar sin lugar las leyes materiales, así como también una parábola sobre el poder del Amor para traer curación a una situación inquietante.

Luchar contra pecado o la enfermedad a menudo puede tener la apariencia de estar en un bote diminuto lanzado casi en el centro de un mar tempestuoso con las aguas que se colapsan sobre las bordas. Puede parecer que estamos a merced de las olas sin control sobre nuestro curso. Pero el Cristo llega a nosotros, caminando encima de las olas, para reprimir nuestros temores. Cuando recibimos esa presencia cariñosa en nuestra conciencia los mares son calmados, y nos encontramos repentinamente en nuestro destino.

Comprendemos el poder del Cristo sanador a través de las enseñanzas de la Ciencia Cristiana. “La Ciencia revela las gloriosas posibilidades del hombre inmortal, jamás limitado por los sentidos mortales.” (S15). Jesús quebrantó cada ley material que él enfrentó, ya sea las leyes de la física, la economía, la salud, o incluso la muerte (S16).

En nuestra practica de superar las leyes materiales, nuestra Líder nos dice que empecemos por “apaciguar el temor” (S17). Eso es lo que el Cristo está haciendo en la historia del mar tempestuoso. Jesús no está frenéticamente moviéndose de manera agitada a través de las olas en un esfuerzo difícil para salvarlos. Él está serenamente caminando sobre las olas, y mostrándoles a los discípulos no hay nada de qué preocuparse. Él razona sólo desde el punto de vista de la omnipotencia de Mente (S18). Como es estableció en la sección previa, no podemos comprender la realidad de las cosas si estamos razonando desde las ilusiones humanas. [Ver P.S. una visión de Cobbey Crisler al respecto.]

Ya sea en la escala de las galaxias, o de las partículas minúsculas, todas las propiedades son gobernadas por la Mente, y pertenecen a Dios (S19). Las leyes del Espíritu gobiernan todo. Para aquéllos de vosotros que pueden estar interesados, el Dr. Lawrence Doyle da una plática fascinante que incluye una discusión de la incertidumbre del mundo físico objetivo. Una idea que él comparte le compete al bote estando “inmediatamente en la tierra.” Él dice, “las partículas diminutas no se mueven de un sitio a otro; en lugar de eso desaparecen de A y reaparecen en B.” (Vea la plática dada en Arden Wood: La Curación Científica, por Dr. Lawrence Doyle, de Noviembre del 2015). No podemos decir con seguridad si Jesús estaba utilizando la física cuántica, o que la física cuántica sea lo mismo que la Ciencia Cristiana, pero Jesús ciertamente superó el tiempo y el espacio. El punto es, lo que el ojo ve no es necesariamente la realidad de la situación, y las leyes materiales pueden ser declaradas sin lugar.

Sección 5: El Infinito no puede ser aprisionado

Como se nota en I Reyes, incluso en los tiempos tempranos, era inconcebible que la Mente perfecta, omnisciente, omnipotente pudiera ser encarcelada en la materia, o gobernada por las leyes materiales (B11). Una mentira acerca de Dios es una mentira acerca del hombre, y una mentira acerca del hombre es también una mentira acerca de Dios. Decir que el hombre habita una forma material, como un prisionero en la materia, es básicamente la misma mentira que decir que Dios puede estar recluido en la materia. Afortunadamente, una verdad acerca de Dios es también una verdad acerca del hombre. El hecho de que Dios no puede estar confinado en la materia quiere decir que no podemos estarlo tampoco.

Cuando Pablo escribió a los Gálatas alentándolos a mantenerse firmes en la libertad de Cristo (B13), él habló por propia experiencia. Aunque Pablo literalmente sintiera la reacción violenta de la antipatía farisaica hacia la Cristiandad, él alentó a las jóvenes iglesias a proclamar atrevidamente su libertad de la tradición proscriptora rabínica. Él no sólo afrontó la resistencia de las autoridades teológicas, sino de otros también.

Barnes, y otros, creen que la joven adivina, era una imitadora de la sacerdotisa de Apolo que se volvía violentamente agitada cuando respondía a los inquiridores y se le llegó a conocer como la Oráculo de Delfos (B14). Según Barnes, la adivinación era practicada extensamente, y era una fuente de mucha ganancia. Dónde el dinero esta involucrado las emociones toman gran vuelo. Después de que Pablo sanó a la mujer, sus amos estaban lívidos sobre la pérdida de su fuente de ingresos. Capturaron a Pablo y a Silas y los entregaron a los magistrados que los golpearon, y los encarcelaron. Mientras estaban allí, no perdieron la esperanza. Estaban sin duda en una incomodidad considerable, siendo encarcelados después de una golpiza aguda. Pero oraron, y cantaron las alabanzas a Dios. ¿Qué piensas acerca de estar cantando alabanzas a Dios en esas condiciones, lo harías tú? A la medianoche un gran terremoto sacudió no sólo las paredes, sino, los meros cimientos de la prisión. Todo el mundo fue puesto en libertad.

Sin importar que grilletes nos aten a nosotros, el poder de Dios trae liberación (S20). Nuestra Líder escribe, “Ningún poder puede resistir al Amor divino.” La creencia mortal hace cualquier cosa a su alcance para silenciar la voz de la Verdad, y detener su misión sanadora. Pero nada puede contener, o puede reducir el poder sanador de la Verdad (S22). La Verdad abre las puertas del cautiverio porque la materia simplemente no tiene poder para contener la Verdad, o su expresión. La materia no es un estado del ser. Es un estado subjetivo de la mente mortal (S23).

Lo menor no puede dominar lo mayor. El sentido material no nos puede enseñar ninguna cosa, y debe someterse en la medida que abandonamos las creencias materiales, y recurrimos a la realidad espiritual (S24, S25). En la plática mencionada tiempo atrás, el Dr. Doyle comparte el dicho, “No se puede llegar allí desde aquí” Bueno, ciertamente no podemos llegar al Espíritu desde la materia. En primer lugar, no existe tal cosa como la materia. “El hombre es tributario de Dios, el Espíritu, y de nada más.” (S26).

Sección 6: Dios es Todo —Transcendente sobre cualquier cosa.

El salmista llama a cada fase de la creación a cantarle alabanzas al Señor (B15). En Apocalipsis la idea Cristo es representada como siendo el Alfa y la Omega, el principio y el fin (B16). Así como en la Sección 1, esa pequeña palabra “eth” conteniendo la primera y última letras del alfabeto hebreo significa “la sustancia” de una cosa – así aquí, el término “el Alfa y la Omega,” las primeras y última letras del alfabeto griego, significa la primera grande única Causa – donde comenzamos, y donde terminamos.

En la Ciencia Cristiana no hay nada más que Dios y Su idea (S27). Eso es todo lo que hay. En la Ciencia Cristiana, la creación no evoluciona a través de la acumulación, construyendo una cosa a partir de otra. La creación se desarrolla, revelando la infinitud de la realidad espiritual (S28). La partícula primaria no es material. Es espiritual. Nuestra Líder predice que con los cambios de la creencia mortal, las limitaciones una vez pensadas infranqueables serían quebradas. Hoy, el astrónomo observa desde las estrellas tal como ella previó (S29). Esta es simplemente una de las muchas limitaciones de la creencia mortal que se ha disuelto a la luz de la Verdad (S30). Al principio Dios dijo, “Sea la Luz.” Esta luz está todavía brillando, iluminando la oscuridad de la creencia mortal, y abriendo las puertas de la prisión de aquellos atados con grilletes al sentido material.

Amo la línea de la última cita. “La Ciencia divina, la Palabra de Dios, dice a las tinieblas sobre la faz del error: “Dios es Todo‑en‑todo”, y la luz del Amor siempre presente ilumina el universo.” Cada vez que declaramos la verdad al error, estamos dejando que la Verdad ilumine el camino de liberación de cada limitación material. Así es que apartemos la vista de la materia, y levantemos nuestros ojos hacia arriba para ver la realidad de la creación de Dios.

[P.S. de Warren sobre los comentarios de Cobbey Crisler de la cita B10 (Juan 6) acerca de la velocidad real de estar aquí.

Juan 6:18. “Los vientos que vienen repentinamente barriendo totalmente del este y el desierto, o del oeste y el Mediterráneo, a menudo revuelven el mar sin previo aviso. Ellos (los discípulos) tienen problema negociando su bote pequeño. Y el mar ascendió a causa de un gran viento que resopló.

Juan 6:19, “Jesús no está teniendo ningún problema acercándose a ellos en el mar.” Esto muestra que él realmente no estaba caminando sobre la superficie del mar del todo. Como mi padre una vez señaló fuera, si el mar fuera removido violentamente, caminando sería más difícil que estar en el bote. Jesús, sin embargo, tenía un método que fue revolucionario y menos difícil. Él debe estar caminando por encima del mar, no en los picos y valles. Y si fuera, entonces está caminando sobre aire. ¿Pero cuál es la diferencia? Ambos son más bien difíciles de hacer desde la visión humana al respecto. Esto suena muy lógico para mí.

Juan 6:20. Cuando él se aproxima él dice, “Soy Yo; no temáis.”

Juan 6:21, “voluntariamente le reciben en el barco.”

Ellos aprenden una lección sobre la transportación. El espacio y el tiempo, como obstáculos, puede superarse. “Inmediatamente el barco, los discípulos, todo el mundo está varado. Están justo allí en el destino. Es un bote de madera. Nadie dice que fue terminó en fragmentos. Nadie estaba sujetando sus cabezas y quejándose de que golpean su cabeza contra un estampido supersónico de algo.” El Libro de Juan, Un Paseo con el Discípulo Amado, p. 42”

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