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Sé el "Hombre en el espejo" de Dios

Rick Stewart, C.S., Dresden, Germany
Posted Monday, November 5th, 2018

Sé el "Hombre en el espejo" de Dios.

Rick Stewart, CS, Dresden, Alemania
Publicado el lunes 5 de noviembre de 2018

Sé el “Hombre en el espejo” de Dios.
Ideas de aplicación metafísica para la Lección Bíblica de la Ciencia Cristiana sobre:

“Adán y el hombre caído”
para el 11 de noviembre de 2018.

por Rick Stewart CS, Dresden, Alemania
rickstewartcs@aol.com +49 351 312 4736 +49 176 32 33 6080

traducción libre de P.Kelly autorizada por W.Huff

¿Alguna vez has visitado una Casa de la risa? ¿El tipo de lugar que encuentras en una feria o en un parque de diversiones? En particular, me refiero al lugar donde tienen espejos de distorsión. Qué divertido es verte en estos espejos que te hacen parecer muy alto y delgado o muy bajo y gordo. Eres tú quien está de pie frente al espejo, pero la imagen que ves está muy lejos del reflejo exacto de tu apariencia, simplemente porque esos espejos fueron hechos para distorsionar o cambiar de forma extraña el objeto que está frente al espejo. ¡Todos se ríen como locos cuando se miran a sí mismos y ven en el espejo una forma divertida!

Si decidiéramos que quisiéramos ver la obra de Dios, la creación de Dios ¿no querríamos mirar u observar una descripción exacta de lo que Dios realmente ha hecho? La Lección Bíblica de esta semana comienza con una invitación a echar un vistazo a lo que Dios ha hecho.

Texto Áureo: Eclesiastés 7:13, 29

“Mira la obra de Dios;… Dios hizo al hombre recto,… ”

Muchas personas creen que la historia de Adán y Eva es una descripción exacta de la creación del hombre o la humanidad. A menudo se olvidan del relato de la creación en Génesis 1. (La historia de la creación de Adán comienza en Génesis 2:6) Pero como la historia de Adán y Eva está escrita desde la perspectiva de una visión de Dios como muy material, bueno, en realidad terminas con una imagen distorsionada de cómo es el hombre. Es como alguien que mira a un ser humano y luego, desde esa imagen del ser humano, conceptualiza a un Dios que es como ese hombre material. En otras palabras, mirando al hombre material y haciendo a Dios semejante al hombre, y no al revés. El resultado es que incluso podrías decir que obtienes una visión del hombre tipo Casa de la risa, a causa de un concepto distorsionado de Dios.

Comenzando en la Lectura Alternada, esta Lección Bíblica nos invita a mirar al hombre de Dios y a la obra de Dios desde una visión espiritual, no distorsionada. Así es como la Lectura Alternada comienza a guiarnos hacia una visión no distorsionada de Dios y su obra, Dios y Su creación.

Lectura Alternada Génesis 1: 1, 3, 4, 26, 27, 31; 2: 1, 6–8, 21; Romanos 13: 11,12

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 3 Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. 4 Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. 26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza… 27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera… 1 Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. 6 …subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra. 7 Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida; y fue el hombre un ser viviente. 8 Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado. 21 Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, … 11…es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. 12 La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.

El relato de la creación en Génesis 1 usa el nombre hebreo para Dios, Elohim. Para ayudarnos a entender este nombre, Elohim, aquí hay versículos en la Biblia que traducen el nombre hebreo, Elohim, como Dios.

I Corintios 8: 6, para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.

Deuteronomio 6: 4. Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.

Éxodo 3:14 Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE YO SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.

Génesis 1: 1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

Génesis 1: 26,27 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Isaías 43:10 Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí.

Juan 1: 1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Juan 14:28 Habéis oído que yo os he dicho: Voy y vengo a vosotros. Si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo.

Marcos 12:29 Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.

Entonces, en realidad, tenemos una base muy simple para darnos cuenta de que el Dios en Génesis 1 que crea al hombre a su imagen y semejanza es este Dios que es Elohim, el YO SOY, la Palabra o Verbo, el uno y único Padre, el Señor nuestro Dios.

Este Dios no es una gigantesca forma humana en una nube que se extiende hacia abajo para tocar a un ser humano, tipo pintura al fresco de Miguel Ángel en el techo de la Capilla Sixtina.

Tal como aprendemos en la lección, Dios es ciertamente el Señor Dios Todopoderoso, nuestro Padre, Elohim y nosotros somos Su imagen y semejanza.

Sección 1: El hombre es creado por la Palabra de Dios.

B1 | Juan 1: 1–3 1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Este era en el principio con Dios. 3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que sido hecho fue hecho.

O como escribió el salmista, B3 | Salmos 17:15 15 En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.

Recientemente, en la Escuela Dominical, mi hijo Johann preguntó: “¿Qué es esto del 'principio'? Pensé que con Dios no había principio ni final”. ¡Cuánta razón tenía!

Esto es lo que nuestra lección tiene que decir sobre ese punto.

C3 | 502: 19, 23–27 19 En la exégesis siguiente, cada texto es seguido por su interpretación espiritual de acuerdo con las enseñanzas de la Ciencia Cristiana. Génesis 1.1. En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Lo infinito no tiene principio. Esta palabra principio es empleada para significar lo único, es decir, la eterna verdad y unidad de Dios y el hombre, incluyendo el universo.

C4 | 516: 22 22 Génesis 1.27. Y creó Dios al hombre a Su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Qué maravilloso es aprender que, desde el principio mismo, la única realidad de Dios y el hombre es el hombre hecho a la imagen y semejanza de Dios.

Nosotros vimos el efecto práctico y poderoso de ver a este hombre verdadero hecho a imagen y semejanza de Dios en el fin de semana. Johann, Martha, nuestro perro, Theo y yo fuimos a dar un paseo por el Grosse Garten, el Gran Jardín, un parque de la ciudad cerca de nuestra casa. Justo cuando estacionamos y salíamos de nuestro auto, se escuchó el sonido de un fuerte ruido a unos 100 metros de distancia. Venía del concurrido bulevar, Stubbe Allee. Había gritos y un grupo de personas corriendo. Comenzamos a orar que Dios estaba aquí con nosotros y también allá. Y llamé a los servicios de emergencia explicando la ubicación y la situación. Cuando terminamos con la llamada, caminamos rápidamente hacia la escena del accidente orando mientras caminábamos. Mary Baker Eddy deja en claro que cuando observamos una situación así, los científicos cristianos tenemos la responsabilidad de orar hasta que llegue otra ayuda práctica.

El trabajo de oración a menudo implica negarse a aceptar la imagen de accidente, lesión o incluso de muerte. En cambio, nos volvemos a la imagen de un Dios perfecto y amoroso como siempre presente, y del hombre a la imagen y semejanza de Dios. Dios perfecto y hombre perfecto como el hecho presente.

Johann expresó que tenía miedo de lo que pudiéramos llegar a ver. Pero el hecho fue que mientras caminábamos y continuábamos nuestra oración, llegamos a la escena y no encontramos ninguna imagen perturbadora. De hecho, nadie había sido herido físicamente. Una madre estaba obviamente molesta, en estado de shock y un niño pequeño estaba llorando. No lloraba debido a una lesión, pero había sido su pequeña bicicleta la que había sido golpeada y su campanilla estaba rota.

Nos quedamos hasta que la policía y la ambulancia llegaron y todos habían sido atendidos. Amable y amorosa atención fue dada a la madre y al niño pequeño. Le pregunté al policía si estaba bien que nosotros continuáramos nuestra caminata y él nos aseguró que estaba bien.

Después de un agradable paseo que incluyó mi continuo regocijo de que todo estaba bien en el reino de Dios para todos Sus hijos, pasamos por la escena una vez más. Pregunté para asegurarme que todos estuvieran bien. Y me sorprendió gratamente la observación del oficial de policía: "Muchas gracias por su llamada y ayuda".

Sí, todos estábamos muy felices de que la única imagen que vimos era la presencia reconfortante de Dios y Sus hijos sanos y salvos, y cuando nos fuimos, todos estábamos realmente felices y agradecidos.

Sección 2: Estemos alertas a los susurros mentirosos de una furtiva e ilusoria serpiente.

Tal como leímos, la declaración es que el trabajo de Dios, Elohim, estuvo terminado y completo; y que a Él realmente le agradó lo que Él vio - y luego leímos otra declaración de que una niebla, un vapor, brotó de la tierra.

B4 | Génesis 2: 1, 6, 21–23 1 Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. 6 subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra.

¿Quién no ha visto en algún momento una niebla o neblina que se levanta temprano al anochecer después de un día cálido, y observado cómo las formas familiares comienzan a retorcerse y a distorsionarse en la oscuridad? ¡Una vista en la niebla rara vez es una vista clara!

Luego, se desliza reptando una serpiente furtiva que sale de ese pensamiento nebuloso.

B5 | Génesis 3: 1–6 la, 9, 11–13 ¿Has

la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Con que Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? 2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; 3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto, dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. 4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; 5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios [en la versión en inglés King James, dice como dioses], sabiendo el bien y el mal.

Te pregunto, ¿queremos ser como dioses? ¿O como Dios? ¿Queremos conocer el bien? ¿O queremos conocer el bien y el mal?

¡Nota que es Jehová Dios quien hace esta supuesta serpiente y no Dios, Elohim!

C9 | 523: 14–17, 22–27 Tal vez valga la pena comentar aquí que, de acuerdo con los exégetas más doctos, hay claras evidencias de dos documentos diferenciados en la primera parte del libro del Génesis.

En todo el primer capítulo del Génesis y en los tres versículos del segundo - en lo que entendemos que es el relato espiritualmente científico de la creación - es Elohim (Dios) quien crea. Desde el cuarto versículo del capítulo dos hasta el capítulo cinco, el creador es llamado Jehová, o Jehová Dios.

C10 | 524: 16-21 ¿Se convirtió el Principio divino e infinito en una deidad finita, para que ahora debiese ser llamado Jehová? Con un solo mandato, la Mente había hecho al hombre, tanto varón como hembra. ¿Cómo pudo entonces una organización material convertirse en la base del hombre?

¡Ahora esta si es una muy buena pregunta!

Digamos que tienes una muy buena aspiradora. Ahora un vendedor de aspiradoras toca el timbre de tu puerta. Primero tiene que llamar tu atención y llegar a tu puerta. "Señora, tengo aquí frente a usted la mejor aspiradora del mundo". Él arroja un poco de suciedad en tu piso. "¿Hey, ¿qué estás haciendo? Córtala." "No se preocupe, señora, lo limpiaré en un instante, whoosh, y la suciedad desaparece. ¿No es eso impresionante?" "Pues sí, lo es." De repente, empiezas a perder tu claridad de pensamiento. Olvidas que tu propia y muy buena aspiradora también lo podría haberlo hecho. Tu comienzas a ser manipulada. ¡Y el vendedor ya está dentro de tu puerta! Muy pronto su discurso se está ejecutando a toda velocidad y empiezas a escucharlo y te olvidas del todo de tu propia y perfectamente buena aspiradora. Justo cuando estás lista para abrir tu billetera y pagar una suma exorbitante para una nueva aspiradora que no necesitas, ¡la niebla en tu pensamiento comienza a aclarase y te das cuenta de que te están estafando!

¿Qué es lo atrae a la claridad? ¡Una disposición a darse cuenta de que ya tienes todo lo que necesitas! El discurso del vendedor, sus sugerencias, te estaban haciendo pensar que no tenías ya mismo lo que necesitabas. Ya sea a un vendedor de aspiradoras o a los susurros de una serpiente furtiva - no tienes por qué escucharlos.

El "Yo quiero" puede ser reemplazado por "¡Nada me faltará, ya lo tengo!" El "Necesito" puede ser silenciado con "Dios suplirá todas mis necesidades. "El Amor divino siempre ha respondido y siempre responderá a toda necesidad humana".

El temor respecto a que de alguna manera no tendrás lo que quieres o necesitas puede ser silenciado cuando regreses a la Luz ¡y sepas que te ha sido dado todo lo que necesitas por Elohim, tu completamente amoroso Padre! Y luego el miedo (Una forma de olvidar todo sobre la realidad) se desvanece y ves tu regalo, tu don de Dios, la vida eterna como Su imagen y semejanza, es tuya para siempre.

Sección 3: ¡No se doblegarían, no se inclinarían, no se quemarían!

¿Qué tan práctica es la clara aceptación del hombre de Génesis 1 como tu identidad real y presente, como la imagen y semejanza espiritual de Dios, Elohim? ¡Es práctico y salva vidas! Tomemos, por ejemplo, la historia en esta sección de tres jóvenes cautivos hebreos, Sadrac, Mesac y Abed-nego. Esos son los nombres que el rey Nabucodonosor dio a estos jóvenes cautivos.

Estos jóvenes hebreos fueron cautivos llevados a Babilonia y estaban en el exilio. ¡Debían ser educados, o tal vez re-educados! La política de Babilonia era que los seleccionados para la re-educación y la capacitación especial debían cambiar sus nombres. Daniel (que significa "Dios ha juzgado") se convirtió en Beltsasar ("Guardián de los tesoros escondidos de Bel"). Ananías ('Jehová ha sido amable') se convirtió en Sadrac, un nombre de que contiene el nombre de la deidad pagana Marduk. Misael ('¿Quién es como Dios?') se convirtió en Mesac, un nombre que contiene una de las formas antiguas del nombre para la deidad Venus. Azarías ('Jehová ha ayudado') se convirtió en Abed-nego ('el sirviente de Nebo').

Y no solo sucedió el cambio de nombres, sino que hubo un decreto que parecía forzar la obediencia a los dioses de Babilonia. Se les ordenó inclinarse ante una imagen de oro, ¡pero no lo hicieron! Estos jóvenes amigos de Daniel decidieron no temer las amenazas y permanecer fieles a Dios, Elohim. Pero la consecuencia de su actitud era la amenaza de que ser quemados vivos en un horno ardiente calentado 7 veces más de lo normal. Pero su coraje moral fue recompensado cuando terminaron no quemándose sino caminando con el Hijo de Dios y emergiendo ilesos del horno.

C17 | 133: 14 14 Hasta en el cautiverio entre naciones extranjeras, el Principio divino hizo maravillas para el pueblo de Dios en el horno de fuego ardiendo y en los palacios de los reyes.

C18 | 333: 16–23 A través de todas las generaciones, tanto antes como después de la era cristiana, el Cristo, como la idea espiritual - el reflejo de Dios - ha venido con alguna medida de poder y gracia a todos los que estaban preparados para recibir el Cristo, la Verdad. Abraham, Jacob, Moisés y los profetas captaron gloriosas vislumbres del Mesías, o el Cristo, que bautizó a estos videntes con la naturaleza divina, la esencia del Amor.

C19 | 316: 20 El Cristo presenta al hombre indestructible, a quien el Espíritu crea, constituye y gobierna. El Cristo ilustra esa fusión con Dios, su Principio divino, que da al hombre señorío sobre toda la tierra.

Aquí hay una pequeña canción inspirada en esta gran ilustración de elegir servir solo a Dios, Elohim.

https://www.youtube.com/watch?v=PgWjWMS56Vc

Y un maravilloso artículo clásico, "EL OLOR DE FUEGO".

Por LOUISE KNIGHT WHEATLEY

Del número de marzo de 1920 de The Christian Science Journal.

ORIGINAL WEB

"OLOR DE FUEGO"

Louise Knight Wheatley

De El Heraldo de la Ciencia Cristiana. Publicado en línea - 10 de julio de 2014

Publicado originalmente en The Christian Science Journal de Marzo de 1920


Tal vez no haya historia más querida para el corazón del Científico Cristiano que la liberación de los tres jóvenes hebreos cautivos del horno de fuego de Nabucodonosor. La verdad es que todos la conocemos tan bien, incluso aquellos que solo de vez en cuando leen la Biblia, que no necesito repetirla aquí. No obstante, hay en ella un punto que, aunque se ha planteado con frecuencia, últimamente le ha interesado mucho a por lo menos un estudiante de la Ciencia Cristiana, y es el siguiente: que después que Sadrac, Mesac y Abed-nego fueron finalmente liberados, no solo sus ropas no estaban dañadas y el cabello de sus cabezas no se había quemado, sino que ni siquiera “olor de fuego tenían” (Daniel 3).

“Olor de fuego”: es aquí donde aquel que trata de comprender las Escrituras en su verdadero significado e importancia espiritual, no puede menos que hacer una pausa, puesto que, ¿qué es el olor de fuego, metafísicamente hablando? ¿No es acaso el recuerdo del mismo, su aguijón, el resentimiento que se siente a causa de él? “El olor de fuego” es el reconocimiento de que ocurrió algo malo. Quiere decir que el mal tiene una historia. Significa que, aunque ahora el fuego está apagado, alguna vez existió, y nosotros estábamos en él. Este último argumento parece afianzarse con tanta insistencia en la consciencia, que algunos de nosotros pasamos por el fuego y todos huelen el fuego en nosotros durante años después. Cuando esto ocurre, ¿podemos decir acaso que, como esos tres hace tanto tiempo, hemos salido de la experiencia sin ser tocados?

Neguémonos a permitir que el error se adhiera a nosotros de algún modo, apariencia o forma. Su pretensión de que alguna vez haya tenido actividad, presencia, poder, causa, inteligencia o ley, es incorrecta y falsa, y debe verse y manejarse solo como su último y desesperado esfuerzo de perpetuarse como una creencia en la memoria, puesto que todo lo demás ha fracasado. Neguémonos a darle vida, incluso hasta ese punto. Neguémonos a admitir que el mal haya tenido alguna vez un comienzo o un fin. Neguémonos a admitir que haya sido algo alguna vez, ni siquiera por un momento terrible. Esto, por supuesto, de ninguna manera implica que no debemos estar agradecidos por haber sido liberados de la creencia en el error, en el momento justo, y en el lugar justo, con el puro deseo de ayudar a alguien que puede estar atravesando por una experiencia similar. Simplemente significa que arrastrar su recuerdo con nosotros dondequiera que vamos, rumiando innecesariamente sobre lo ocurrido, en privado, hablando de él innecesariamente en público, y disfrutar aparentemente de recontar con melancolía sus desagradables detalles, no ayuda a eliminar el “olor de fuego” de nuestra ropa. ¿Acaso disminuiría notablemente con dicho procedimiento?

En la guerra que es totalmente espiritual no debería haber veteranos heridos señalando sus cicatrices con excusable orgullo, simplemente porque, si la lucha se ha realizado correctamente, no habrá cicatrices que exhibir. “Los desafíos son pruebas del cuidado de Dios”, como nos dicen en Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras por Mary Baker Eddy (pág. 66), y ciertamente no está de acuerdo con la naturaleza del Amor que, cuando se da una prueba de este tierno cuidado, el incidente sea marcado a hierro en nosotros, con el sello permanente del sufrimiento pasado. Dios obra de una manera que no causa dolor y es agradable, tierna, natural. Es tan solo nuestra rebeldía por tener que aprender esas lecciones tan necesarias lo que causa sufrimiento. Los niños pequeños en la escuela no sufren ni son marcados necesariamente por el resto de su vida porque empezaron leyendo su primer libro en la escuela primaria, y de mayores llegaron a ser Primer Lector en una iglesia. Neguémonos a ser Científicos Cristianos con cicatrices. No tenemos porqué serlo. Seamos simplemente Científicos Cristianos que hemos aprendido nuestras lecciones y nos hemos elevado más alto.

No obstante, tal vez aquello que más comúnmente mantiene vivo “el olor de fuego” es la conmiseración propia. Sentimos tanta lástima de nosotros mismos, que olvidamos que al hacerlo estamos alentando a otros a sentir lástima de nosotros, puesto que muy rara vez dejamos de recibir aquello para lo que creamos demanda. Jesús dijo: “Viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí” (Juan 14:30). Cuando el “príncipe de este mundo” se presenta a la puerta de cualquier consciencia humana, no puede entrar a menos que haya algo en esa consciencia que responda. Puede venir una y otra vez, pero si no encuentra respuesta, pronto se cansará de venir. Hay un límite en la cantidad de veces que, hasta la falsedad más persistente, seguirá golpeando una puerta que ha sido cerrada con llave con toda determinación en contra de ella. Cansemos al error, en lugar de permitir que nos canse a nosotros.

Respecto a la lástima que otros puedan sentir por nosotros, hay pocas cosas más aburridas y estupefacientes que el mesmerismo compasivo. La compasión humana tiende a estrangular a sus víctimas con el abrazo de una pitón que con todo descaro llama “amor”. Bajo su influencia hasta esa elevada y sagrada cosa llamada “amor maternal”, ha sido a veces pervertida y transformada en lo que mejor podría denominarse “amor sofocante”. No obstante, uno a menudo se ve sometido inconscientemente por ella, porque asume esa fase del mal que es más difícil de detectar, es decir, se presenta en nombre del bien, cosa que al Científico Cristiano le baja la guardia más rápido que ninguna otra cosa en el mundo. El mal que se presenta en nombre del mal pelea a la vista. Lo vemos en todas sus horribles proporciones, lo reconocemos por lo que es, y nos manejamos como debe ser. Pero el mal que se presenta en nombre del bien se viste con las vestiduras del cielo, se presenta ante la guardia con ese uniforme robado, da la contraseña “amor”, y entra al campamento sin ser detectado.

Nuestra venerada Guía nos ha dado uno de los mejores antídotos contra la auto compasión, si es que en algún momento uno se siente inclinado a entregarse a ella: “Te reconocerás a ti mismo como hijo espiritual de Dios únicamente, y al hombre y a la mujer verdaderos, el todo armonioso ‘varón y hembra’, como de origen espiritual, el reflejo de Dios —por tanto, como hijos de un mismo Padre— en lo cual y por lo cual, Padre, Madre, e hijo son el Principio divino e idea divina, sí, el divino ‘Nos” —uno en el bien y el bien en Uno” (Escritos Misceláneos, pág. 18). Esta inspirada declaración, por cierto, le quita instantáneamente el disfraz al error, dejándolo cabizbajo y avergonzado ante la Verdad; puesto que una vez que nos reconocemos en nuestra identidad y ser verdaderos, ¿qué queda para que sintamos o nos tengan lástima? ¿Es acaso “el hijo espiritual de Dios” alguna vez objeto de conmiseración? ¿Somos mortales o inmortales? Por supuesto que podemos pensar de nosotros mismos como mortales si optamos por hacerlo. Nadie nos lo va a impedir. Y, obviamente, la mente mortal con mucho gusto nos alentaría a creer ese concepto falso. Sin embargo, nuestra opinión falsa acerca de nosotros mismos, y la opinión falsa que tiene el mundo de nosotros, jamás puede cambiar ni por un instante el hecho eterno de que “ahora somos los hijos de Dios”.

No obstante, hay algo más, aparte de la auto-compasión, que ayuda a mantener vivo “el olor de fuego”, y esa es la condenación propia. Por sí solas ya son malas, pero cuando se unen, como tan a menudo lo hacen, es mejor que uno dé un paso atrás y entre de nuevo en ese horno de fuego, y se quede allí un rato más largo, porque su demostración no se ha concretado. ¿Suena desalentador? Tal vez, al principio; pero cuando uno dice “la verdad en amor”, como lo expresa tan bellamente el apóstol, nadie puede realmente sentirse peor por haberlo escuchado. Estemos alertas a este error de la autocondena. Como su compañero constante, presupone que el mal tiene una historia, y que nosotros estábamos identificados con ella. Nos engaña para que primero admitamos que existió un horno de fuego que fue calentado “siete veces más de lo acostumbrado”, para nuestro beneficio especial. Después de admitir esto, argumenta que estuvimos alguna vez allí, y que finalmente salimos de él, pero no tan rápidamente, ni con tanta gracia, ni de manera tan espectacular como ahora quiere hacernos creer que deberíamos haberlo hecho, o como cualquier otro hubiera hecho en las mismas circunstancias.

Neguémonos a aceptar todo argumento que perpetúe la creencia en un pasado material. Hacer una autopsia al error es tácitamente admitir que alguna vez tuvo vida. ¿Por qué no olvidar “lo que queda atrás”, como dice el apóstol, y avanzar? Cerremos la puerta a la condenación, tanto de adentro como de afuera. Lo que otras personas dicen acerca de nuestra experiencia no tiene importancia, en lo que a Dios respecta. A menos que aquellos que ahora puede que nos critiquen hayan estado con nosotros en el horno durante toda esa experiencia, no están en posición de juzgar cuán caliente estaba el fuego.

¡Qué maravilloso sería si todos los que han pasado por una prueba difícil, salieran de ella “completamente sanos”, con la cabeza erguida y mirada radiante, con un amor más grande por Dios y el hombre, una gratitud más profunda, una fe más fuerte; ¡y con un amor más grande por los errores y las luchas de los débiles y fatigados de la tierra! ¡Qué agradable compañía serían, estos purificados, al caminar en silencio entre nosotros, en paz, enaltecidos, purificados, humildes, con sus rostros aún radiantes por la alegría de la demostración!

Puesto que nuestra Guía nos dice que “sólo aquellos que son probados en el horno reflejan la imagen de su Padre” (Escritos Misceláneos, pág. 278), ¿debemos acaso mirar atrás a una experiencia así, con otra cosa que no sea gratitud? “Amados”, escribió el apóstol Pedro, de las profundidades de su propia experiencia personal, “no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría… porque el Espíritu de gloria y de Dios reposa sobre vosotros” (1° Pedro 4:12-14, según versión King James).

¡“El Espíritu de gloria y de Dios”! Para obtener eso, ¿acaso no vale la pena padecer unas pocas punzadas, o muchas punzadas, si es necesario? Nunca olvidemos que fue allí mismo, en medio del fuego, que aquellos cautivos de antaño vieron la visión del Cristo. El peligro que enfrentaron humanamente fue tan grande, que se elevaron a una altura mental nacida de la necesidad del momento, y contemplaron al hombre como realmente es, espiritual, no material, y contemplaron con tanta claridad este hecho salvador, que hasta los embotados ojos de Nabucodonosor que los estaba mirando, captaron la visión. “¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego?”, gritó sorprendido; “He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a Hijo de Dios” (Daniel 3:24, 25, según versión King James).

Esa vislumbre celestial de la realidad divina, esa clara percepción del hombre como realmente es, “el Hijo de Dios”, no se obtiene tan a menudo en nuestras horas de sosiego, como en esos momentos de prueba, cuando los esfuerzos más grandes del magnetismo animal parecen manifestarse para destruir la idea-Cristo que apoyamos con tanta firmeza. De modo que, regocijémonos, aunque haya sido a través de mucha tribulación que obtuvimos la visión, puesto que una vez que se ve “el aspecto del cuarto”, no puede olvidarse jamás, como tampoco podemos regresar a donde estábamos antes de que se manifestara su maravilla y gloria. Entonces se apaga el fuego, los sátrapas, gobernadores, capitanes y consejeros se van, furiosos y desconcertados, Nabucodonosor proclama abiertamente que “no hay dios que pueda librar como éste”, y aquellos sobre cuyos cuerpos “el fuego no había tenido poder alguno” continuaron haciendo sus cosas en silencio.

Si la demostración ha sido perfecta, clara, permanente, convincente, esto es lo que aquel que acaba de ser liberado naturalmente dirá, si se le pregunta sobre su experiencia, y si puede decirla con total veracidad y sinceridad, puede estar totalmente seguro de que hasta “el olor de fuego” ha desaparecido: “¿Me preguntas si fue difícil hacerlo? La verdad es que no sé. La visión fue tan hermosa que me he olvidado de todo lo demás”.

Sección 4: El Cristo nos libera de la ceguera de la mortalidad y revela al hombre de Dios.

Esta sección incluye la maravillosa curación del hombre ciego que según la creencia popular en esa época había pecado - o estaba sufriendo a causa de los pecados de sus padres. Esta falsa y persistente creencia, está basada ya sea en la herencia, o, como se cree a menudo en África, en la maldición de algún acto del padre causando estos problemas.

B12 | Hechos 10:38 Dios 38 Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y como este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

B13 | Juan 9: 1–7 1 Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. 2 Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, para que haya nacido ciego? 3 Respondió Jesús: No es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. 4 Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. 5 Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. 6 Dicho esto, escupió en tierra e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, 7 y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo.

C25 | 259: 7 La naturaleza divina fue expresada de la mejor manera en Cristo Jesús, quien proyectó sobre los mortales el reflejo más veraz de Dios y elevó sus vidas más alto de lo que sus pobres modelos-pensamiento permitirían, pensamientos que presentaban al hombre como caído, enfermo, pecador y mortal. La comprensión a la manera de Cristo del ser científico y de la curación divina incluye un Principio perfecto e idea perfecta - Dios perfecto y hombre perfecto - como base del pensamiento y la demostración.

Con cuanto poder, con cuanto amor, con cuanta verdad Jesús poderosamente corrigió a quienes querían culpar de esta ceguera al pecado de los padres o del hijo. Los Discípulos preguntaron: “Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, para que haya nacido ciego?” ¡Ellos ya habían decidido que alguien había pecado, había fallado, había equivocado el blanco! Jesús respondió: “No es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él”. ¡Nadie había pecado! ¡Nadie tenía la culpa!

Una de las alegrías en el ministerio sanador de la Ciencia Cristiana es apoyar a través del tratamiento con oración el nacimiento de los más pequeños. Apreciando el pensamiento de los padres y vislumbrando juntos que cada idea es de hecho la idea de Dios. Pura, perfecta, sin incluir un solo elemento de error. En la página 463 de Ciencia y Salud hay una breve explicación de lo que la Sra. Eddy llama, la obstetricia de esta Ciencia. Estas verdades eran un apoyo maravilloso cuando una querida pequeña, Jenny, estaba viniendo a nuestro mundo. Este fue mi primer caso de bebé en África. Y hacia allí trataron de arrastrarse creencias tontas que condenarían a esta hermosa idea de Dios al sufrimiento debido a las falsas creencias con respecto a los padres. Todos nos regocijamos cuando la libertad fue reclamada para la mamá, el papá y Baby Jenny. Cuando recibí un email dirigido al “Tío Ricky” diciendo que todo estaba bien con Jenny y la mamá, y que todas las complicaciones habían sido superadas, le conté a mis hijos, “Bien, he tenido mi primer bebé africano” ¡Creo que Martha estaba pensando que ella iba a tener finalmente una hermanita!

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Sección 5: ¡Los Hijos de Dios son eternamente rectos y no caídos!

Cuando el salmista escribe: "Considera al íntegro", me recuerda que esta clara afirmación que somos los hijos perfectos y amados de Dios no es algo nuevo. El salmista lo supo hace miles de años.

B15 | Salmos 37: 3 (hasta;), 6, 37 3 Confía en Jehová, y haz el bien; 6 Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía. 37 Considera al íntegro, y mira al justo; porque hay un final dichoso para el hombre de paz.

¡Me encanta el aliento, el ánimo, el apoyo de nuestra querida líder, Mary Baker Eddy, cuando nos asegura de lo que somos capaces de lograr ahora mismo!

C27 | 547: 7 7 Puedes comprobar por ti mismo, querido lector, la Ciencia de la curación, y así cerciorarte si la autora te ha dado la interpretación correcta de las Escrituras.

C28 | 476: 3, 27–31 En la Ciencia divina, Dios y el hombre verdadero son inseparables como Principio divino e idea.

Hablando de los hijos de Dios, no de los hijos de los hombres, Jesús dijo: "El reino de Dios dentro de vosotros está (según la versión King James)", esto es, la Verdad y el Amor reinan en el hombre verdadero, mostrando que el hombre a imagen de Dios no ha caído y es eterno.

Es con la más humilde de las afirmaciones que digo: “Sí, podemos demostrarlo para nosotros mismos. Somos completamente capaces de reclamar nuestra herencia divina como la misma imagen y semejanza de nuestro amado Padre-Madre, Dios, Elohim ".

Esto no es una forma o un molde físico, sino la conciencia divina de nuestra identidad espiritual. La Sra. Eddy escribe: “El hombre es la idea, la imagen, del Amor; no es el físico”. CS 475: 13-14

Esto es lo que el Cristo, la verdadera idea del hombre como imagen y semejanza de Dios, hace posible. La demostración en la curación espiritual y cristiana establece el hecho de que el hombre no está caído, es recto, completo y libre.

En un Bonus Met del Día de Acción de Gracias de CedarS que leí hace una década , leí acerca de Warren Huff (el querido editor y director ejecutivo de CedarS Met) que él era "justo, completo y libre" después de una curación del cáncer en la Ciencia Cristiana en el 2008:

“Hace aproximadamente un año - después de un feliz verano y otoño del 2008, plenos de servicio, me encontré atrozmente dolorido en el asiento del pasajero durante nuestra noche de retorno a casa, desde el campamento. Canté (junto con el sistema de sonido) muchos himnos que conocí de memoria, gracias a los años de experiencias de Canto de Himnos en el campamento, gritándolos con todas mis fuerzas con lágrimas de intenso dolor y más tarde con lágrimas de inmensa gratitud. Durante la primera parte del viaje, la incomodidad incapacitante no me dejaba, sin importar cuanto cambiaba de posición ni cuales eran los himnos o citas que oraba.

El dolor parecía irradiarse de un enorme crecimiento interno que había estado creciendo constantemente durante varios meses. Intentó robarme mi vigor y mi deseo y capacidad de comer, así como toda la capacidad para levantar una de mis piernas. Con la humildad más profunda, y apoyada por las oraciones del querido conductor del auto, mi madre y un practicista a quien seguía llamando, yo seguí extendiéndome a Dios y cantando cada palabra con entendimiento, convicción y vigor renovados.

Con lágrimas de alegría, aprecié las verdades sobre mi naturaleza espiritual, tal como si me las contaran con ternura por primera vez y con el propósito de salvar mi vida para el servicio de Dios, ¡y lo hicieron! Todo el dolor finalmente se rompió gracias a esta ferviente oración y canto, y desde entonces casi no he dejado de sonreír o cantar. Yo permanezco eternamente agradecido de haber tomado este "Dios-es-todo" en lugar de Tylenol, de haber elegido el tratamiento de la Ciencia Cristiana para eliminar no solo el dolor, sino también su causa, en lugar de optar por aliviar temporalmente el sufrimiento.

Cuando llegué a casa sin dolor, supe que estaba curado, aunque el drenaje y la disolución del crecimiento tomaron varias semanas más de una "terapia de delineación de rayos" consistente en que "disuelve[n] los tumores" con la vigorizante pureza de "la luz solar de la Verdad" que "La Ciencia Cristiana trae al cuerpo". (CS 162: 4) Apliqué cada rayo de esta luz solar divina y sanadora, y puse de relieve las leyes específicas y prometedoras y las maravillosas ideas que se exponen en este precioso párrafo.

“La Ciencia Cristiana trae el cuerpo la luz solar de la Verdad, que vigoriza (refresca, revitaliza, estimula, aviva, energiza, anima, rejuvenece, fortifica) y purifica (limpia, desinfecta, higieniza, descontamina, filtra). La Ciencia Cristiana obra como un alterante, (una planta medicinal que causa un gradual cambio benéfico en el cuerpo, usualmente por medio de una nutrición y eliminación mejorada sin tener una acción marcada específica, O SINO una medicina o tratamiento médico que gradualmente induce a un cambio y restaura las funciones saludables sin una evacuación sensible), neutralizando el error con la Verdad. Cambia las secreciones (emisiones, descargas, supuraciones) expulsa los humores (los 4 humores medievales que debían estar balanceados: sangre, bilis amarilla, flema y flema negra) disuelve tumores (crecimientos, cánceres, bultos, inflamaciones e hinchazones), relaja los músculos rígidos ("fuerzas de pensamiento"), restaura la salud a los huesos cariados. El efecto de esta Ciencia es estimular (incitar, despertar, mover, desplazar, levantar, revivir) la mente humana hacia un cambio de base (base, fundamento, origen, corazón, punto de partida), sobre la cual puede ceder a la armonía de la Mente divina" (C&S 162: 4). ¡Diviértete cantando esta transformadora "luz solar de la Verdad"!]

Warren Huff, Director Ejecutivo
Sitio web de The CedarS Camps : www.cedarscamps.org Correo electrónico: warren@cedarscamps.org


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Con sincera gratitud y amor,
Warren, Gay, Holly y su familia CedarS

También puede comunicarse con un miembro de la Familia Fundadora casi en cualquier momento por
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