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Sigue a tu corazón para encontrar tu tesoro

Craig L. Ghislin, C.S., Glen Ellyn (Bartlett), IL
Posted Monday, March 11th, 2019

"Sigue a tu corazón para encontrar tu tesoro"

Ideas de aplicación metafísica para la lección bíblica de Ciencia Cristiana sobre:

La Sustancia

para el 17 de marzo de 2019

Por Craig L. Ghislin, C.S.

Glen Ellyn, Illinois

craig.ghislincs@icloud.com / (630) 830-8683

Traducción libre por Lidya Sanchez autorizada por Warren Huff

¿Alguna vez te preocupas por no tener suficiente? ¿Quizás te preocupa que no tengas suficiente para tu retiro, o para la hipoteca del próximo mes, suficiente para pagar el próximo semestre, o incluso para los alimentos de mañana? Tal vez dudes de tus habilidades, o tu talento, o de si encontrarás un cónyuge o compañero. En el primer verso del Texto Aureo en la Lección de esta semana, Cristo Jesús promete que, “es un placer para tu Padre darte el reino”. No importa cuáles sean nuestras necesidades, Dios nos da con gusto todo lo que su reino tiene para ofrecer.

Mientras que el primer verso nos da consuelo, el segundo nos da razones para hacer una pausa y examinar nuestras prioridades: "... donde esté su tesoro, también estará su corazón". Henry David Thoreau escribió: "El precio de cualquier cosa es la cantidad de vida que tu intercambias por eso". Eso significa que gastaremos tiempo y nos dedicaremos a lo que creemos que tiene valor. Por lo tanto, podríamos preguntarnos, ¿Qué es lo más importante para mí? ¿Que es lo que amo? ¿Para qué estoy dispuesto a trabajar?

La promesa de Jesús de que es un “placer” de Dios darnos el reino es bastante clara. Con una promesa como esa, no hay por qué temer que se nos cambiará de ninguna manera. La Lectura Alternada comienza estableciendo la autoridad de Dios. Dada la naturaleza inconstante de la mente mortal, es un gran alivio saber que nuestra salud, carreras, hogar, finanzas y todas las demás áreas de nuestras vidas están seguras porque bajo el reinado de Dios, toda la creación está provista abundantemente de todo lo necesario. La tierra está llena de las riquezas de Dios.

Con respecto a las "riquezas", note que las riquezas de Dios difieren de las riquezas del mundo. Proverbios nos dice que la enseñanza es más valiosa que la plata, y la ciencia es mejor que el oro. La sabiduría conduce a la justicia y nos mantiene en el camino correcto. Las Escrituras prometen que cuando nuestros corazones se llenen de amor por Dios, nuestros tesoros se llenarán de verdadera sustancia.

Sección 1: "El amor es algo, si lo regalas"

El título anterior, tomado de una canción del campamento de CedarS, me recuerda el viejo dicho: "Lo que das, es lo que obtienes". Pero parece que la naturaleza humana está más fija en obtener que en dar. Esto se debe en parte a la creencia de que los recursos son limitados y su distribución es injusta. El mundo parece dividido entre lo que "tienes" y lo que "no tienes". Desde un punto de vista espiritual, el suministro es ilimitado y está disponible para todos por igual. Eso es porque la verdadera sustancia de algo es la idea espiritual que está detrás de eso, es la esencia. Todo lo que parece que "tenemos", ya sea una posesión material, una ocupación, un talento o una relación, no es nuestra, es un reflejo de Dios. Este es un precepto de las Escrituras: primero da, luego el bien que hagas volverá a ti. Por lo tanto, es natural desde el punto de vista espiritual "honrar al Señor", devolviéndolo de alguna manera (B1). Las Escrituras dicen que debemos dar a Dios lo que es importante para nosotros, lo mejor de lo que tenemos. Si lo hace, abre el camino a tesoros no contados directamente desde el cielo (B2). Podríamos pensar en este ciclo de dar primero, y recibir la bendición como la versión espiritual de "El Círculo de la Vida". El bien siempre vuelve a ti. Reconocer que todo lo bueno que tenemos proviene de Dios nos libera de cualquier sentido de posesión personal (B3). Todo lo que tenemos viene de Él y le damos la gloria libremente.

El libro de texto de Ciencia Cristiana, Ciencia y Salud con Llave de las Escrituras, por Mary Baker Eddy nos dice: "Toda sustancia, inteligencia, sabiduría, todo ser, toda inmortalidad, causa y todo efecto pertenecen a Dios" (C1). Eso básicamente significa que si Dios no lo hace, no se está haciendo, y si se está haciendo, Dios lo está haciendo. Viniendo de Dios, toda sustancia verdadera nunca puede ser alterada, disminuida, demorada u obstruida de ninguna manera. Cualquier cosa que parezca ser dañina, amenazadora o inarmónica, no podría ser real porque no podría provenir de Dios. El universo espiritual, incluyendo el hombre individual, es una idea compuesta, "que refleja la sustancia divina del Espíritu" (C2). Para el sentido material, Dios es invisible e incomprensible porque Dios solo puede ser conocido y comprendido a través del sentido espiritual. No material, sino espiritualmente Lo conocemos como la Mente divina, como la Vida, la Verdad y el Amor. Obedeceremos y adoraremos en la proporción en que comprendamos la naturaleza divina y Lo amemos con comprensión no luchando más acerca de la corporalidad, sino regocijándonos en la afluencia de nuestro Dios (C3). Cuando se entiende así, las bendiciones resultantes son infinitas.

Sección 2: Más fino que el oro

El salmista nos advierte no confiar en las riquezas terrenales (B4). Juan Calvino (1509-1564) explica: “Poner el corazón sobre las riquezas, significa más que simplemente codiciar la posesión de ellas; implica ser arrastrado por ellos a una falsa confianza ... de hecho, el peor efecto que se puede temer de un espíritu ciego e ingobernado de este tipo es, ... en la intoxicación de la grandeza exterior ... ". Tener un sentido sobre exagerado de nuestras propias capacidades restringe severamente nuestra capacidad de confiar en Dios como la verdadera fuente de todo lo que tenemos. Cuando reconocemos a Dios como la fuente de toda bondad, es natural amarlo con todos nuestros corazones (B5). Como lo expresa John Gill (1697-1771), deberíamos adorar a Dios, “con un amor superlativo, por encima de todas las criaturas; con la totalidad de los afectos del corazón, con gran fervor y ardor de espíritu, en la sinceridad del alma y con toda la fuerza de la gracia que un hombre tiene ... "El Predicador nos invita a poner todos nuestros esfuerzos en la búsqueda de la sabiduría. y conocimiento como si estuviéramos buscando plata y oro (B6). Esta metáfora no solo significa trabajar con el mismo fervor que se podría emplear para obtener meros objetos de plata y oro, sino con toda la persistencia y todo el esfuerzo necesarios para localizar y extraer los metales preciosos en su forma original.

El verso completo de Proverbios 12:27 dice: "El hombre perezoso no asa lo que tomó en la caza, sino que la sustancia de un hombre diligente es preciosa" (B7). La primera frase no está en la Lección, pero la interpretación de Adam Clarke (c. 1760-1832) de este versículo señala que el hombre perezoso es fraudulento. Y siendo así, Dios arrebata de su boca, "lo que había adquirido sin derecho". Por el contrario, Gill caracteriza la productividad legítima de esta manera: "lo que se obtiene de la industria y la diligencia, y de manera honesta, es valioso; viene con una bendición ... "

La historia de Salomón es una lección objetiva sobre la bendición que se obtiene al valorar la sabiduría antes que a las riquezas (B8). En un sueño, Dios le pregunta a Salomón qué puede darle. Salomón, reconociendo su propia inexperiencia, pide humildemente sabiduría que le permita juzgar adecuadamente al pueblo de Israel. Dios no solo le otorga sabiduría, sino también riquezas.

Nuestra líder nos dice que la primera exigencia de la Ciencia Cristiana es "no tendrás ninguna inteligencia, ninguna vida, ninguna sustancia, ninguna verdad, ningún amor, salvo el que sea espiritual" (C4). Eso significa que nuestra meta número uno es poner a Dios primero. Poner a Dios primero nos permite ver más allá de las imágenes ficticias presentadas por el sentido corporal al verdadero reflejo de Dios (C5). Algunos pueden pensar que enfocarse en Dios y en las cosas espirituales limita nuestras opciones. Pero lo contrario es cierto. Si estamos absortos en el sentido material, nuestra visión estará tan nublada que apenas veremos la verdadera sustancia. El remedio es negar la individualidad material. Al hacerlo, se destruyen las imágenes falsas del sentido material, y nos permite ver nuestra verdadera individualidad con mayor claridad. "La negación del yo material ayuda al discernimiento de la individualidad espiritual y eterna del hombre, y destruye el conocimiento erróneo obtenido de la materia o por medio de lo que se denomina los sentidos materiales" (C6).

Como ya hemos dicho, lo que apreciamos en nuestros corazones se manifiesta en nuestra experiencia; "como comprende espiritualmente un hombre, tal es él en verdad" (C7). En los Estados Unidos, la serie de televisión Star Trek está llena de temas y lecciones que hacen pensar. El espectáculo se ha transformado en muchas líneas de historia y producciones derivadas. En la serie Deep Space Nine, una estación espacial vigila un "agujero de gusano" que rápidamente lleva los buques espaciales del "Cuadrante Alfa" al "Cuadrante Gamma" de la galaxia. El Capitán de la estación espacial hace contacto con seres misteriosos que viven dentro del agujero de gusano. En un momento dado, cuando se comunica con ellos, se le presentan como parientes muertos y personas de su pasado. Cuando cuestiona a los seres por qué esto es así, responden: "Porque ahí es donde vives". El capitán al darse cuenta de que está viviendo su vida en el pasado, ahí su vida se detiene.

¿Dónde vives? Bueno, la respuesta a eso es, donde sea que esté tu pensamiento. Caminamos hacia donde estamos mirando (C8). Servimos lo que amamos y damos tiempo a los que amamos. La pregunta es: "¿Estamos sirviendo y dando nuestro tiempo a lo que es verdaderamente sustancial?" Piénsalo.

Sección 3: "Tengo que servir a alguien"

Algunos de ustedes recordarán la canción de Bob Dylan citada en el título anterior. Dylan, escribió: “Bueno, puede ser al diablo o puede ser al Señor. Pero vas a tener que servir a alguien”. Como se mencionó en la sección anterior, servimos a lo que amamos. Esto realmente sucede, nos guste o no. Si desea saber qué es lo que ama, eche un vistazo a dónde dedica la mayor parte de su tiempo cuando todas las demás obligaciones (como su trabajo o las tareas domésticas) hayan terminado. A veces, sin embargo, en realidad nos roban hacer lo que amamos, porque sucumbimos a llenar nuestras horas con cosas inútiles. En estos casos, puede valer la pena recordar que el propósito del mal, o el magnetismo animal, como se menciona en la Ciencia Cristiana, es detener la actividad del bien y dar actividad al mal. Si bien no hay nada de malo, de vez en cuando simplemente tomárselo con calma y "perder el tiempo", sucumbiendo a la tentación de estar frente al televisor o la pantalla de la computadora, rara vez le ayudará a alcanzar sus sueños.

La decisión sobre qué objetivos son dignos de perseguir es algo subjetiva. Puede haber ciertas metas y deseos que a una persona le parezcan ser el pináculo del logro, mientras que para otra, esas mismas metas parecen ser una pérdida de tiempo. Sin colocar juicios de valor en sus metas, sean las que sean, la Biblia sugiere que el mejor camino para alcanzar esas metas es comenzar con Dios. Las promesas de Deuteronomio, el dedicar nuestras vidas principalmente a Dios, resultan en una multitud de bendiciones (B9). Los logros basados ​​en la materia están sujetos a deterioro y pérdida; Pero los logros celestiales, espirituales son perdurables (B10).

Jesús enseñó sabiamente: no podemos servir a dos maestros (B11). Específicamente, el pasaje se refiere a Dios y al dinero. Pero el punto es que tenemos que elegir en qué nos enfocamos en la vida. Clarke lo expresa así: "El cuidado prudente nunca está prohibido por nuestro Señor, sino solo esa ansiosa y distraída solicitud que, al dividir la mente y dibujarla de diferentes maneras, hace que sea absolutamente incapaz de atender cualquier preocupación solemne o importante". ¡Jesús enseña que si primero nos enfocamos en Dios, todo el resto de nuestras necesidades serán satisfechas, (B12) y nos asegura que es el “buen placer” de Dios el darnos todo el reino! Él nos anima a vender las cosas corruptibles y a buscar los tesoros incorruptibles del cielo (B13). Toma nota de que Jesús no dijo que lo dieras todo por nada. Dijo que lo cambiara por algo de valor.

La primera oración de nuestro libro de texto promete: "Para aquellos que se apoyan en el infinito sostenedor, el día de hoy está lleno de bendiciones" (C9). Saber que Dios nos cuida, incluso como lo hace con las flores, es una gran fuente de consuelo (C10). La palabra inglesa “sustancia” se deriva de dos palabras latinas que significan: “firmes” y “ser, o esencia”. De esto podemos decir que la sustancia de una cosa es la esencia fija, o idea fundamental sobre la cual una “cosa" se basa. Como señala nuestra Líder, hay una gran diferencia entre la sustancia de una idea y la "supuesta sustancia" de la materia. El Espíritu es la única sustancia. Las cosas espirituales y eternas son sustanciales. Las cosas materiales y temporales son insustanciales (C12). Una diferencia importante es que Dios nunca creó la materia en primer lugar (C13). Dios no crea cosas. Él crea ideas espirituales que existen fuera del tiempo o de parámetros materiales. Habiendo creado todo, Dios se preocupa por cada una de sus ideas, supliéndolas con cada necesidad. El Espíritu alimenta y viste debidamente todo objeto (C14).

Sección 4: Encontrar la sustancia verdadera, Estar dispuesto a hacer un cambio.

Anteriormente mencionamos que prestar atención a lo que te gusta hacer, te da una indicación de dónde está realmente tu corazón. De igual manera, la calidad de nuestros trabajos, indican la calidad de nuestros métodos y motivos. Jesús dijo, "cada árbol se conoce por su fruto" (B14), lo que significa que los hombres buenos necesariamente producirán cosas buenas.

En la Biblia, Zaqueo era un hombre rico, a cargo de la recaudación de impuestos (B15). Podría haber parecido un depredador financiero para algunos, pero demostró ser capaz de enmendar sus costumbres. Al ser “pequeño de estatura”, puede haber dedicado un gran esfuerzo para llegar a una posición de poder. Estando acostumbrado a dar un esfuerzo extra, podría haber pensado que era bastante común trepar a un árbol para ver quién era Jesús. Su esfuerzo demostró un sincero interés, humildad y disposición para aprender. Cuando Jesús deseó comer en su casa, Zaqueo lo recibió con alegría. Mientras la multitud se oponía a la decisión de Jesús de cenar con él, él mismo se defendió de inmediato y se comprometió a reparar a cualquiera a quien había perjudicado.

Este hombre fue un modelo de arrepentimiento, sinceridad, humildad y apertura al cambio. Si no hubiera hecho el esfuerzo de ver a Jesús, tal vez no lo hubieran notado. ¿Tenemos curiosidad o interés suficiente para hacer el esfuerzo de "ver" a Jesús? ¿Estamos ansiosos por dar la bienvenida con alegría al Cristo en nuestras vidas y hacer los ajustes necesarios para demostrar nuestra sinceridad?

No todos están tan dispuestos a ajustar sus prioridades como lo fue Zaqueo. Sabiendo esto, Pablo nos advierte de los peligros de confiar en la incertidumbre de las riquezas mundanas (B16). Pablo no está sugiriendo que hay algo malo en tener éxito financiero, pero está aclarando que la riqueza terrenal puede ser temporal. Con la advertencia viene un recordatorio, y la promesa, de que poner nuestra esperanza en Dios abre el camino a las ilimitadas e imperecederas riquezas del Espíritu.

Nuestra Líder hace eco de las Escrituras al notar que la razón por la cual los tesoros sensuales son fugaces y corruptibles, es porque contienen algún elemento de pecado, lo que asegura su perdición (C15). Cuando se trata de un elemento de pecado o error, nuestro sentido de la sustancia no está sincronizado con la realidad. "..el hombre inmortal espiritual es realmente sustancial, y refleja la sustancia eterna, o Espíritu, a la que los mortales aspiran" (C16). Ya sea que determinemos nuestro propio valor o el valor de nuestras metas, si el pecado está involucrado, el resultado se verá afectado. El hombre espiritual es eterno y puro, y esto se manifiesta en la calidad, bondad y fructificación de sus búsquedas.

La Sra. Eddy nos dice que entendemos la existencia espiritual en proporción a la medida que buscamos tesoros espirituales (C17). Cuanto más nos acercamos a Dios, más natural es dejar de lado el pecado y la mortalidad. Algunas personas pueden estar preocupadas de que renunciar a "materia por espíritu" podría significar perder una parte de lo que son. La Sra. Eddy nos asegura que solo lo contrario es cierto. Acercarnos más a Dios y mirar hacia las cosas espirituales nos ayuda a descubrir nuestra verdadera identidad, y eso no tiene límites para lo que podemos lograr. Cuando encontramos nuestra verdadera sustancia, todo se abre ante nosotros y vemos el universo, así como a nosotros mismos bajo una nueva luz. Si nuestros tesoros son espirituales, no se pueden perder, por lo tanto, el miedo y la ansiedad desaparecen.

¿Te cuestionas si vale la pena o no perseguir la sustancia espiritual de las cosas? Dicen que si quieres ganar, tienes que entrar en el juego. No lo descubriremos hasta que lo intentemos. Entonces, si queremos esa "paz indescriptible que proviene de un amor espiritual que lo absorbe todo", solo tenemos que entrar en ese campo de acción y comenzar a vivir espiritualmente en este momento (C18).

Sección 5: Prueba de curación

¿Cómo se aplica a nuestra salud el concepto de establecer sus afectos en las cosas espirituales? Bien, así como encontrar la sustancia espiritual de las cosas conduce a la verdadera riqueza, al ver nuestra naturaleza espiritual como la realidad de nuestro ser conduce a la verdadera salud. El cuerpo material (sangre, huesos, músculos, órganos, etc.) no tiene una sustancia real y no tiene poder para crear, contener, sostener o destruir la vida. Nuestra verdadera sustancia está en las cualidades espirituales que reflejamos.

Jeremías representa a Dios como un pacto o alianza con Israel, para dar la ley en su "mente" "en sus partes internas", y escribirla, "en sus corazones" (B17). La letra de la ley tiene poco significado a menos que esté plenamente integrada en nuestros corazones. Cuando algo está "en nuestros corazones" se convierte en parte de nosotros. No tenemos que pensarlo o recitarnos la regla, solo lo hacemos porque es natural para nosotros. Incluida en el pacto de Dios con nosotros está la promesa de que Dios curará todos nuestros males (B18) y suplirá todas nuestras necesidades (B19). Jesús demostró la verdad del pacto entre Dios y el hombre. Si no lo hubiera hecho, sus enseñanzas podrían haber sido atribuidas a otra filosofía. Pero la curación era un sello distintivo de su ministerio. La gente acudió a él, porque él probó todo lo que enseñó, y demostró su comprensión de Dios a través de su trabajo de sanación (B20).

Si no fuera por la demostración de la Sra. Eddy del poder curativo de la Ciencia Cristiana, también puede haber sido relegada a la mera teoría y la filosofía. El mismo poder que estaba presente en el tiempo de Jesús todavía está operando hoy (C19). La Sra. Eddy reconoció que hay muchas opciones humanas para tratar enfermedades. Pero, a través de su propia práctica del Principio de sanación divina, estaba convencida de que la única digna de ser compartida con el mundo era la Ciencia divina del ser que ella descubrió y practicó (C20).

Las citas C21 a C23 describen el relato de la señora Eddy sobre un hombre que fue sanado a través de su oración. La Sra. Eddy consideró que la curación era una clara demostración del poder divino. Basado en la evidencia física, el pronóstico médico no era esperanzador. El médico de cabecera le dijo a la Sra. Eddy que el paciente se estaba muriendo. Si ella hubiera aceptado ese terrible pronóstico, habría sido derrotada desde el principio. Pero ella claramente puso su pensamiento en cosas más altas. Nunca sabremos lo que estaba pensando, o cómo oró, pero la imagen material no la impresionó. Ella dice que se acercó a su cama y, en unos momentos, cambió su aspecto de estar cerca de la muerte para caer en un sueño tranquilo. Ella escribe: "En unos diez minutos abrió los ojos y dijo:" Me siento como un hombre nuevo. Mi sufrimiento ha desaparecido por completo". Ese fue el punto de inflexión. Comenzó a reanudar la actividad normal y regresó al trabajo en dos semanas.

Ella lo resume de esta manera: "Al repasar esta breve experiencia, no puedo dejar de discernir la coincidencia de la idea espiritual del hombre con la Mente divina". La definición de la palabra "coincidencia" incluye "concurrencia"; consistencia; acuerdo ”(Diccionario de referencia del alumno). Esta definición recuerda el pacto entre Dios y el hombre. El pacto no es solo un acuerdo intelectual, sino una declaración de hecho, que Dios y el hombre coinciden en ser. Como escribe nuestra Líder, “Puesto que Dios es sustancia y el hombre es la imagen y semejanza divina, el hombre debiera desear, y en realidad posee, solo la sustancia del bien, la sustancia del Espíritu, no de la materia” (C24).

La cita C25 puede darnos un vistazo de cómo la Sra. Eddy estaba orando junto a la cama de ese paciente moribundo. Ella menciona dos puntos: elevarse en la fuerza del Espíritu para resistir todo lo que es desemejante al bien, y ser firmes en nuestra comprensión del gobierno de Dios, sabiendo que el hombre lo refleja.

No importa cuál sea la imagen material, incluso si se trata de una imagen material positiva de riqueza o salud, no se puede confiar en la evidencia de los sentidos corporales. La única manera de ver lo que realmente está sucediendo es mirar más allá del testimonio sensorial de la realidad espiritual de las cosas (C26). Allí encontramos la verdadera sustancia, la esencia, de todo lo que es real y bueno, y mantener la realidad trae resultados curativos.

Sección 6: Las riquezas infinitas esperan

La plenitud de Dios es incomprensible para el pensamiento mortal. Solo a través del sentido espiritual podemos encontrar las verdaderas riquezas de la sabiduría y el conocimiento de Dios (B21). El libro de Efesios nos dice que el apóstol ora continuamente para que la iglesia obtenga la iluminación (B22). La última frase de B22 es solo una parte de todo el verso. Para que Dios os de espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, "alumbrando los ojos de vuestro entendimiento". La Nueva Biblia en inglés, ayuda a aclarar el significado, lo traduce de esta manera: "Ruego que tus ojos interiores se iluminen, para que puedas saber cuál es la esperanza a la que te llama, la riqueza y la gloria de la parte que te ofrece entre su gente en su herencia, y cuán vastos se nos abren los recursos de su poder a quien Confíe en él ”. Ahí está de nuevo: el mensaje de que confiar en Dios abre el camino a los “vastos recursos” de la verdadera sustancia. Para enfatizar el punto, la bendición en la cita B23 se hace eco una vez más, el tema de la prosperidad, la salud y la riqueza a través de la comprensión de la sustancia verdadera.

Ciencia y Salud reitera que el único camino hacia tal prosperidad es abandonar toda mundanalidad (C27). Desde un punto de vista humano, puede parecer que requiere un gran salto de fe para poner nuestros corazones en las cosas celestiales. Pero recordándonos que nuestros tesoros yacen donde residen nuestros corazones, la Sra. Eddy nos dice que al partir desde un punto de vista más alto, uno se eleva espontáneamente, así como la luz emite luz sin esfuerzo; pues "donde este vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón" (C28). La búsqueda de sustancia desde un punto de vista material no nos lleva a ninguna parte, pero seguir la Ciencia divina nos permite ver y comprender las cosas profundas de Dios (C29).

La lección concluye con la afirmación enfática de que "Dios es infinito, la única Vida, sustancia, Espíritu o Alma, la única inteligencia del universo, incluyendo el hombre" (C30). Siendo ese el caso, ¿por qué no nos fijamos en los tesoros de Dios? Buscar la realidad de la sustancia verdadera nos permite dejar de lado todas las preocupaciones y la ansiedad sobre cada área de nuestras vidas. Y recordemos, Dios no ha establecido nuestras vidas como una carrera de obstáculos que debemos conquistar para poder llegar a Él. Y sabiendo que, es un placer de Dios darnos el reino.

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